San José, el pueblo entrerriano donde se nada entre viñedos y se duerme al lado de un molino de 1890
A orillas del río Uruguay, la localidad combina doce piscinas termales, bodegas con tapeo de vino entrerriano y un molino de viento testigo de la inmigración suiza. Una escapada para planificar con tiempo.
Si te imaginás unas vacaciones que mezclen un chapuzón en aguas calientes, una copa de Pinot Noir a la sombra de los viñedos y un paseo por la historia de los suizos que se animaron a vivir en el litoral argentino, San José, en el sudeste de Entre Ríos, te está esperando con los brazos abiertos. Llegar desde Buenos Aires es más sencillo de lo que parece: por la ruta 14 hasta Concepción del Uruguay y desde ahí un tramo corto hasta la costa del río Uruguay. El pueblo forma parte de la región turística Tierra de Palmares y es vecino de Colón y Villa Elisa, dentro del circuito termal que ya es clásico en la provincia.
Un molino con cinco hectáreas de historia
Te conviene empezar el día en el Museo Provincial Molino Forclaz, un predio de cinco hectáreas que conserva la vivienda familiar y el molino de viento que Juan Bautista Forclaz levantó a fines del siglo XIX para moler trigo y maíz. Como los vientos de la zona no siempre alcanzaban, la familia debió volver al sistema de mulas para mover las piedras. Las visitas guiadas cuentan ese ida y vuelta entre la tecnología y el esfuerzo animal, y en algunas fechas del calendario se suman representaciones a cargo de vecinos del pueblo. Si podés, agendá el recorrido nocturno de verano, cuando el lugar se ilumina con velas, faroles y candelabros y la sensación de retroceder en el tiempo se vuelve casi palpable.
Termas con copa de vino incluida
El gran protagonista del descanso es Termas San José, a apenas cinco minutos del casco histórico. El complejo tiene doce piscinas y varios miradores sobre el río Uruguay. La propuesta más completa es el pase de experiencia eno-termal, que incluye acceso a las piletas, un área exclusiva de relajación, batas, toallas y un tratamiento facial de vinoterapia en el Spa Acqua Termal. Después del baño te esperan en el restaurante Entre Fuegos con vino entrerriano y tapeo regional, una manera concreta de probar las variedades que se hacen en la zona: Pinot Noir, Chardonnay, Tannat y Marselan.
El mismo pase suma una visita guiada gratuita a Bodega Vulliez Sermet y beneficios en otros establecimientos cercanos, incluido el alojamiento entre viñedos de Los Franco Suizos. Para quien quiera escapar de las bodegas más conocidas, vale la pena detenerse en esta última propuesta: dormir entre las vides, lejos del circuito masivo, es una de esas experiencias que sólo aparecen en el mapa cuando alguien te las cuenta.
Aire libre, artesanos y casco histórico
Si te quedan ganas de mover el cuerpo, Molino Aventuras tiene palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y mangrullo, todo pensado para que la adrenalina se suba al viaje. Una opción más tranquila es recorrer el Centro Municipal de Artesanos, con piezas en cerámica, madera, cuero y lana que muestran el pulso creativo del pueblo. El casco histórico, con sus casas bajas y calles arboladas, se recorre a pie en una mañana y permite entender por qué la zona fue elegida por los inmigrantes suizos y franceses que llegaron a la Colonia San José a mediados del siglo XIX.
Como precio de referencia, el pase eno-termal para mayores ronda los 25.000 pesos argentinos por persona en temporada, aunque conviene confirmar valores actualizados en la web del complejo antes de viajar. La mejor época para ir es entre setiembre y marzo, cuando el clima acompaña el uso de las piscinas y se programan las visitas nocturnas al molino; si preferís evitar la mayor concurrencia, abril y mayo suelen ser meses templados y más tranquilos para recorrer las bodegas con tiempo.
