Secreto en la Montaña cambia de cara: Luciano Castro se calza el papel de Jack Twist para la gira por el interior
Benjamín Vicuña deja la sala en seis semanas para cumplir con rodajes previos; Esteban Lamothe confirmó la llegada de Castro y describió una propuesta que apunta directo a la vulnerabilidad actoral.
Lo imagino y todavía me cuesta: las luces todavía tibias del escenario, el aire cargado del aire de una sala que ya conoce de memoria la historia, y dos cuerpos ocupando ese territorio áspero, íntimo y feroz que es Secreto en la Montaña. Esa imagen, querida lectora, querido lector, está a punto de mudar de piel. Porque la versión teatral que conmovió a la cartelera porteña desde mayo se despide en pocas semanas de una de sus caras más visibles y, al mismo tiempo, abre un capítulo que promete renovar la energía de toda la troupe.
El primero en comunicarlo fue el propio Benjamín Vicuña. El 18 de agosto, con la serenidad que da tener las cosas bien atadas, anunció que en seis semanas dejará la obra para volcarse de lleno a dos compromisos cinematográficos que tenía firmados mucho antes de que empezara esta temporada: los rodajes encabezados por Álex de la Iglesia y por Matías Bize. La frase que eligió para cerrar cualquier suspiro fue directa, sin dobleces: "La obra sigue". Y vaya si sigue.
Un reemplazo que viene de la mano de quien mejor conoce el escenario
La confirmación del nombre que ocupará su lugar la soltó, casi con la cadencia de quien comparte un secreto a voces, Esteban Lamothe. Lo dijo con una precisión que no admitía casi ninguna duda: "Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro". Y agregó un detalle que no es menor: la idea de convocarlo partió de él mismo, de esa conversación interna que un actor sostiene cuando empieza a preguntarse cómo sigue una historia que ya le cambió el pulso.
“Me gusta cómo actúa y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist.”Esteban Lamothe
Lamothe fundamentó su elección sin esconderse detrás de marketing ni de nombres rimbombantes. Apeló a lo más artesanal del oficio: el gusto por un compañero de escena, la intuición de que esa herramienta puede con la exigencia del personaje. Y completó el cuadro con una pincelada que habla mucho de cómo se gestaron las cosas: contó que Castro recibió la propuesta con los brazos abiertos, "súper, súper contento", lo cual deja entrever que el deseo de subirse a este tren dramático estaba allí, esperando apenas una llamada.
El melodrama como aprendizaje y la montaña como
Quien haya visto la puesta sabe que acá no se trata de un pasatiempo liviano. Lamothe lo reconoció sin vueltas cuando describió el proceso de montaje: "Volví a aprender a entregarme por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión". Es una definición que, a mi entender, captura el corazón de este tipo de propuestas: la decisión consciente de correrse del propio escudo para habitar el papel sin redes.
Y añadió una reflexión que ayuda a entender la dificultad extra que carga esta adaptación: "Es muy difícil. Más una película que está plagada de planos abiertos, montañas, ovejas". Traduzco para quien no haya cruzado todavía la puerta del teatro: llevar a un escenario cerrado algo que la pantalla grande resolvió con extensas panorámicas y con la inmensidad del paisaje como tercer protagonista es una apuesta de alto voltaje. Por eso mismo, porque el riesgo es real, la confirmación de Castro como nuevo Jack Twist no es un simple cambio de elenco: es una apuesta a sostener ese milagro cotidiano que, función tras función, viene ocurriendo con el público porteño.
- Gira por el interior: la siguiente fase del proyecto, con fechas y ciudades todavía por confirmar.
- Renovación en el elenco principal: Luciano Castro se suma como Jack Twist en lugar de Benjamín Vicuña.
- Salida programada de Vicuña: seis semanas para cumplir con rodajes previos a la temporada teatral.
- Continuidad asegurada por el propio elenco: "La obra sigue", sostuvo Vicuña al comunicar la noticia.
Mientras los motores de la producción se ponen a punto para la ruta, lo que me queda dando vueltas, en lo personal, es una pregunta casi de espectadora curiosa: ¿qué otro papel teatral le gustaría ver a Luciano Castro pisar con esa misma energía con la que, según cuentan los protagonistas, abrazó esta propuesta? Porque si algo dejó claro este anuncio es que el universo de Secreto en la Montaña sigue vivo, y que cada nueva función será, también, una forma de seguir aprendiendo a entregarse.
