Seis años en el limbo: la promesa interminable que dejó a Deathstroke varado en la puerta de DC
Joe Manganiello repasó, con una mezcla de ironía y desazón, la larga espera que vivió tras ser anunciado como el gran villano del universo cinematográfico de DC. Entre llamadas, guiones que nunca llegaron y proyectos cancelados, el actor volvió a poner sobre la mesa la pregunta que muchos fans se hacen: qué se hizo del Deathstroke que alguna vez fue la gran apuesta de la saga.
Imagine una sala de estar cualquiera en Los Angeles, dos sillones enfrentados, una lámpara cálida, una cámara discreta y, del otro lado, un tipo enorme, de sonrisa cansada y barba prolija, que empieza a hablar con la cadencia de alguien que lleva demasiado tiempo cargando algo pesado. Así empieza la charla que Joe Manganiello tuvo con Rich Roll y que, casi sin querer, abrió una de las ventanas más transparentes al detrás de escena del viejo universo extendido de DC. Lo que allí se cuenta es la historia de un papel pensado para ser enorme y que terminó convertido, durante seis largos años, en una sucesión de llamadas, proyectos anunciados y promesas que nunca se cristalizaron en pantalla.
Una escena poscréditos que cambió todo
La historia ya es conocida para los fans más atentos, pero escucharla de primera boca tiene otro peso. Manganiello apareció como Slade Wilson en la escena poscréditos de Liga de la Justicia, en la versión de 2017 que firmó Joss Whedon. En ese momento, el plan era ambicioso: el personaje iba a ser el villano central de una nueva película de Batman que dirigiría y protagonizaría Ben Affleck. La idea era que esa cinta encendiera la próxima etapa del universo extendido y le diera a Deathstroke un lugar de privilegio en la saga.
Pero el guion que manejaba el público y el que terminó escribiendo la realidad fueron muy distintos. Cuando el proyecto de Batman quedó cancelado, el destino de Manganiello quedó atado a un limbo que se prolongó mucho más de lo razonable. El actor lo resumió con una mezcla de frustración y humor durante la charla: "Batman se canceló y yo nunca... Bueno, pude volver a interpretar al personaje durante unos dos minutos en el rodaje adicional", recordó, como si lo que terminó siendo su regreso al papel fuera apenas un guiño, un parpadeo dentro de una promesa mucho mayor.
Seis años de llamadas que no llegaron a nada
Lo más elocuente del testimonio no fue la cancelación en sí, sino el calendario largo y agotador que vino después. Manganiello describió una cadena casi surrealista de anuncios, idas y vueltas que se repitieron durante seis años, una tras otra, como olas que rompen y vuelven a formarse: "Durante los seis años siguientes no pararon de lloverme proyectos y llamadas a mi agente, una tras otra. Vas a ser el villano en Aquaman 2. Vas a salir en Escuadrón Suicida 2 con este director. No, con este otro. No, tú contra Will Smith. Va a ser una película independiente", enumeró, con el tono de quien ya escuchó tantas versiones que dejó de creer en cada nueva.
La lista es una pintura elocuente de cómo funcionó el viejo DC cinematográfico en su tramo final: una mesa larga con demasiados proyectos abiertos, demasiadas direcciones posibles y muy pocas decisiones firmes. Cada llamada era una ventana que se abría, cada silencio posterior era la misma ventana cerrándose de un golpe. Y en el medio, un actor atrapado entre la suerte de haber sido elegido y la mala suerte de no haber podido hacer nada concreto con la elección.
“¿Tengo suerte o mala suerte? Tengo suerte de haber conseguido ese papel, pero en aquel momento me sentí con mala suerte porque me dieron ese proyecto que luego se canceló y se esfumó.”Joe Manganiello
El cierre del universo extendido y un futuro que, esta vez, sí existe
El universo extendido de DC bajó definitivamente la persiana en 2023 con Aquaman y el reino perdido, y Deathstroke nunca volvió a tener un papel significativo en la saga. No fue un cierre con épica para el personaje, sino una salida por la puerta de atrás, más cerca del olvido que del homenaje. La promesa original quedó, en el mejor de los casos, como una idea atractiva en un powerpoint que ya nadie abrió.
Sin embargo, Manganiello no se quedó detenido en esa espera. El actor está confirmado para la próxima temporada de One Piece, la adaptación en acción real que produce Netflix, donde se pondrá en la piel de Sir Crocodile. Es decir que, mientras DC le prometía un villano que nunca llegó, otro universo lo estaba esperando con un rol que esta vez sí parece firme. Hay algo de justicia distributiva en ese movimiento, como si el oficio le devolviera, de a poco, lo que la promesa anterior le había quitado.
Lo que dejó un villano que nunca fue
- La escena poscréditos de Liga de la Justicia (2017) iba a ser el puntapié inicial de una película de Batman con Ben Affleck que nunca se hizo.
- Durante seis años, Manganiello recibió propuestas para Aquaman 2, Escuadrón Suicida 2, un filme independiente y hasta un duelo con Will Smith que jamás se concretaron.
- El cierre del universo extendido en 2023 dejó a Deathstroke sin un regreso significativo, mientras el personaje quedó asociado más a la promesa que al resultado.
- El actor se mostró ambivalente: se siente afortunado por haber conseguido el papel, pero también que el recorrido lo dejó con la sensación de haber sido parte de un proyecto que se desinfló.
- Manganiello seguirá activo con Sir Crocodile en la próxima temporada de One Piece, la serie de Netflix.
Si me preguntan a mí, lo más interesante de todo esto no es la decepción puntual de un actor, sino lo que el caso de Deathstroke revela sobre un momento específico de las franquicias de superhéroes: la etapa en la que se anunciaban villanos como si fueran piezas decorativas, sin terminar de pensar qué historia los iba a sostener. Yo, honestamente, creo que una película centrada en Slade Wilson habría sido una idea potentísima: un mercenario con un ojo destrozado, un pasado militar oscuro y una capacidad estratégica enorme, en una industria que ya demostró que los antihéroes con código propio pueden funcionar muy bien en pantalla. Pero la pregunta de fondo es más incómoda: ¿por qué DC dejó a uno de sus villanos más interesantes dando vueltas durante seis años entre llamadas y silencios? Tal vez la respuesta esté en cómo se gestionó esa transición entre el viejo universo y el nuevo, una transición donde varios actores quedaron pagando los platos rotos de decisiones que se tomaron muy arriba y muy lejos del set. Manganiello, mientras tanto, eligió contarlo con la mejor herramienta que le quedó: la palabra. Y eso, en tiempos de marketing aceitado y promesas eternas, ya es bastante.
