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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Shanghái se quedó sin argentinos y la derrota de Cerúndolo dejó la sensación de que se pudo

Francisco Cerúndolo cayó en tres sets ante el checo Jakub Mensik y completó la eliminación de los seis tenistas argentinos que habían viajado al Masters 1000 chino. Un balance con luces y sombras para el tenis nacional en una semana complicada.

Por Rodrigo AparicioDeportes · · hace 4 d
Shanghái se quedó sin argentinos y la derrota de Cerúndolo dejó la sensación de que se pudo

Lo vi a Cerúndolo volver a la silla después del segundo set con la toalla en la nuca y la mirada fija en algún punto de la cancha. Ese gesto, el de morderse el labio inferior antes de sacarse la vincha, ya lo conozco: es el que hace cuando sabe que la historia se le empieza a complicar. Y se le complicó.

El porteño cayó en la tercera ronda del Masters 1000 de Shanghái frente al checo Jakub Mensik por 6-3, 3-6 y 6-2, en un partido que duró poco menos de dos horas. Para colmo, la derrota fue una venganza deportiva: hasta aquí el argentino le había ganado los tres cruces anteriores, dos en Pekín y uno en Madrid. Esta vez la moneda cayó del otro lado.

Un partido de rachas y un arranque que lo enterró

El primer set fue todo de Mensik: le quebró el saque en el cuarto juego, lo obligó a correr de un lado a otro y dejó a Cerúndolo sin respuestas desde el fondo. El checo, ubicado en el puesto 15 del ranking ATP, mostró por qué cada vez pide más vuelo en el circuito.

Pero el porteño reaccionó en el segundo parcial. Salvó momentos bravos, se soltó con el drive y terminó quebrando el servicio de Mensik cuando el set se moría. Era el empujón que merecía el partido, el que hacía pensar que la historia iba a cambiar.

No cambió. En el set decisivo, Mensik arrancó con un quiebre, se puso 3-0 y manejó la ventaja hasta el final. A Cerúndolo, número 20 del mundo, no le alcanzó con el empuje del segundo set y terminó despidiéndose del torneo chino.

Porque el golpe no fue solo de Cerúndolo. En la jornada anterior, el resto de la delegación ya había dicho adiós. Martín Etcheverry cayó en tres sets ante el clasificado Dalibor Svrcina, que terminó festejando en el tercer parcial por 7-5. Thiago Tirante se llevó el primero ante el español Rafael Jódar, pero se desinfló y terminó cediendo en cuatro parciales. Camilo Ugo Carabelli le peleó un set al canadiense Félix Auger-Aliassime y cayó en el tie-break del segundo. Juan Manuel Cerúndolo no tuvo armas frente a Carlos Alcaraz, que lo venció por 6-3 y 6-3 sin despeinarse. Y Sebastián Báez chocó contra los 15 aces de Valentin Vacherot, un rival al que las estadísticas le dieron la razón antes de bajar del court.

Seis viajes, seis eliminaciones antes de los octavos. El balance es amargo para los nuestros y deja la pregunta flotando: cuál de esos partidos estuvo más cerca de dar vuelta la historia. Yo me quedo con el de Ugo Carabelli: haberle sacado un set al sexto del mundo no es poca cosa. Pero todos, con sus matices, tuvieron su rato de ilusión.

Ahora la gira sigue y los nuestros ya están mirando el calendario. El próximo compromiso de Cerúndolo, Báez y compañía pasará por los challenger y ATP que se vienen en Europa. Por ahora, el tenis argentino se vuelve a replantear desde el avión.

RA

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