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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Tesla y el Cybercab sin volante: la NHTSA le pasó la lupa a la autocertificación

El organismo de seguridad vial de Estados Unidos abrió una auditoría para revisar cómo Tesla le demostró que su robotaxi cumple las normas, cuando el vehículo directamente no tiene volante, pedales ni espejos laterales.

Por Ezequiel LamasTecnología · · hace 41 d
Tesla y el Cybercab sin volante: la NHTSA le pasó la lupa a la autocertificación

¿Se puede certificar que un auto cumple las reglas de tránsito cuando el auto, básicamente, se salteó varias de esas reglas? Esa es, ni más ni menos, la pregunta que la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras, conocida como NHTSA por su sigla en inglés y pensada para ese organismo que controla las rutas en Estados Unidos, le dejó servida a Tesla con su Cybercab, el robotaxi que ya circula en Austin sin volante ni pedales ni espejos, una combinación que en cualquier auto convencional sería directamente ilegal.

El 4 de septiembre la NHTSA abrió una auditoría formal sobre la autocertificación de Tesla. ¿Qué significa eso en criollo? En lugar de mandar el auto a un organismo del Estado para que lo apruebe antes de venderlo, como pasa con muchos productos, en Estados Unidos el fabricante declara por su cuenta que el vehículo respeta las normas federales, y la agencia después controla si esa declaración tiene sustento. Lo que la NHTSA quiere revisar ahora es justamente eso: con qué datos Tesla le dijo, en criollo, 'che, no te preocupes, el Cybercab cumple todo'.

¿Qué es lo que la NHTSA está mirando con lupa?

  • El proceso de autocertificación que Tesla presentó ante la agencia.
  • La forma en que la empresa interpretó las normas federales para un vehículo sin controles humanos clásicos.
  • Los datos técnicos y los procesos internos que respaldan esa declaración.
  • Si corresponde aplicar las exigencias de volante, pedales y espejos laterales cuando el auto no los tiene y no los necesita.

Porque acá está el nudo del asunto: las normas federales de seguridad vehicular de Estados Unidos fueron escritas pensando en autos conducidos por personas. Exigen, por ejemplo, una sigla conocida como FMVSS, que son los Estándares Federales de Seguridad para Vehículos Motorizados, un conjunto de reglas técnicas que define desde airbags hasta espejos. El Cybercab no tiene ninguno de esos tres elementos. ¿Entonces qué hace Tesla? Sostiene que esas exigencias no le caben, porque su vehículo es autónomo y se maneja solo, y por lo tanto ya cumple con el marco normativo mientras la NHTSA actualiza los estándares para esta nueva camada de autos sin conductor.

La postura del organismo la dejó clara su administrador, Jonathan Morrison, que en criollo fue al hueso: la NHTSA 'apoya plenamente el desarrollo y la implementación seguros de vehículos automatizados' pero al mismo tiempo 'debe asegurarse de que se cumplan todas nuestras leyes'. O sea, no te prohibimos el negocio, pero te vamos a controlar hasta el último papel.

¿Y mientras tanto, qué pasa en la calle?

Mientras la auditoría avanza, el Cybercab ya está rodando. El mismo jueves en que se conoció la apertura de la investigación, Tesla metió un número acotado de unidades en su red de robotaxis de Austin. Según los registros del Departamento de Vehículos Motorizados de Texas, hay 45 unidades a nombre de la empresa. El modelo todavía no está a la venta para el público en general, pero ya transporta pasajeros bajo condiciones muy específicas que figuran en sus términos y condiciones: por ejemplo, no lleva menores de 13 años y todos los menores de 18 tienen que ir acompañados. La auditoría no obliga, por ahora, a suspender el servicio.

El caso tiene un antecedente directo. En julio, la NHTSA le otorgó a Zoox, la subsidiaria de robotaxis de Amazon, una exención temporal para desplegar sus vehículos sin volante de forma comercial. Tesla eligió otro camino: en lugar de pedir ese permiso especial, directamente le dijo al regulador que su Cybercab ya encaja en la norma actual. La pregunta que abre la auditoría es si esa interpretación aguanta el primer cruce con un inspector de la NHTSA. Veremos.

EL
Ezequiel LamasTecnología

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