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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Toledo vuelve a la carga contra Torrente: "Tendría que ser el malo, no el héroe"

El actor reabre el debate sobre la saga de Santiago Segura, asegura que su colega se enoja cada vez que se lo plantea y advierte sobre un humor que, en su lectura, termina reforzando los estereotipos que aparenta cuestionar.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 46 d
Toledo vuelve a la carga contra Torrente: "Tendría que ser el malo, no el héroe"

Volvió a abrirse esa conversación que cada tanto sacude al cine español. Guillermo Toledo, con la franqueza que lo caracteriza, volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando el personaje más oscuro de una saga termina siendo, además, el más querido? El olor a pochoclo y el murmullo de una sala de cine llena se mezclan, en mi cabeza, con esa imagen: la de un antihéroe que se ganó el cariño del público sin que nadie terminara de revisar del todo qué fue lo que celebró.

Para Toledo, la respuesta es bastante clara. En sus últimas declaraciones, sostuvo que Torrente reúne "todo lo peor de la España más oscura": fascismo, racismo, homofobia y machismo. Y agregó que esa acumulación no lo convierte en un personaje incómodo, sino directamente en un villano en potencia que la saga terminó consagrando como protagonista.

Un enojo que ya es parte de la historia

“Se enfada mucho cuando yo le digo que haría de un fascista feliz como Torrente, pero no en una película como Torrente. Tendría que ser el malo de la película, no el héroe.”Guillermo Toledo

La referencia a Santiago Segura es directa. Toledo cuenta que cada vez que le planteó esta lectura, la respuesta fue una reacción de fastidio. Y ahí aparece uno de los puntos más jugosos del cruce: la relación entre ambos, que viene de largo. Su última película juntos fue La reina de España, en 2016, y antes habían compartido elenco en El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo, allá por 2004. Dos mundos casi opuestos del humor español compartiendo pantalla.

La escena del trozo de carne y la pregunta que no se hace

Animalario, la otra escuela del humor

Toledo también puso sobre la mesa su propia experiencia. Recordó su paso por el colectivo teatral Animalario, donde el humor se trabaja como una herramienta de incomodidad deliberada. La idea, según describió, es usar la risa para que el público se mire en un espejo y termine preguntándose qué acaba de celebrar. Esa es, a su entender, la frontera que separa al humor crítico del que se limita a reforzar lo que aparenta denunciar.

Yo me quedo pensando en esto cada vez que aparece la cuestión. ¿Tiene razón Toledo en que el humor pierde filo cuando el personaje repugnante termina siendo el héroe? ¿O la ambigüedad, esa zona gris donde el espectador completa el sentido, es justamente parte del juego? No tengo una respuesta cerrada. Sí tengo la sensación de que, cuando una saga logra que el público aplauda a un fascista feliz sin que nada se rompa en el relato, algo se está diciendo sobre nosotros que va mucho más allá de la película.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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