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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Toto, el nene de MasterChef Junior que se animó a hablar cuando el ruido se hizo insoportable

Tiene nueve años, pidió ver qué decía la gente después de su debut y lo que encontró lo partió al medio: un chico que solo cocinó una hamburguesa terminó suplicando que paren los hate. Esta es la historia de cómo un video casero sacudió las redes y reabrió un debate incómodo.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 1 h
Toto, el nene de MasterChef Junior que se animó a hablar cuando el ruido se hizo insoportable

Lo imagino a Toto esa noche, sentado en cualquier rincón de la casa, con la tablet en la mano y esa expectativa enorme de los nueve años, esa edad en la que todavía se cree que el mundo es una fiesta y que todos van a aplaudir cuando uno se anime. El nene, que recién había debutado en MasterChef Junior, le dijo a su vieja que quería ver qué decía la gente en Instagram después de su primera aparición en pantalla. La madre, según contó después, pensó que iba a encontrar mensajes lindos, aliento, el cariño que suele lloverle a los chicos que se paran frente a una cámara por primera vez. Lo que encontró el pibe, en cambio, fue otra cosa.

Durante la devolución del jurado, el equipo de Toto y Ámbar fue cuestionado por una hamburguesa que no convenció. Toto, con la crudeza típica de un nene de nueve años, mencionó que la preparación la había hecho su compañera. Ámbar lloró frente a las cámaras y dijo que temía quedarse afuera del reality. Lo que siguió fue un tornado de comentarios negativos contra el chico en distintas redes, una andanada de críticas a un pibe que, vale recordarlo, recién daba sus primeros pasos en la televisión.

El video que lo quebró

Ahí apareció Toto frente a la cámara, con los ojos húmedos y una voz que se le escapaba entre los mocos, y dijo, con todas las letras: Me están heateando y la verdad que me está afectando mucho. El nene, además, pidió disculpas públicas a Ámbar, contó que ya se las había pedido en privado, y acompañó sus palabras con un gesto con los dedos para marcar que él era mucho más que lo que se veía en un corte de televisión. Acá detrás hay una persona, dijo, con una frase que a mí, te confieso, me dejó pensando un buen rato.

“Me están heateando y la verdad que me está affecting mucho. Yo ya le pedí disculpas a Ámbar, pero si no se hizo público, me gustaría pedirle disculpas ahora. Acá detrás hay una persona.”Toto, participante de MasterChef Junior, en un video publicado en su cuenta de Instagram

La palabra de la madre y un dato clave

Su mamá tomó el teléfono y salió a poner las cosas en su lugar. Escribió, con esa mezcla de bronca contenida y tristeza que se les nota a los padres cuando un hijo queda expuesto, que Toto se acercó a darle un abrazo a Ámbar mientras ella lloraba y que también le dijo palabras lindas, pero que eso no lo mostraron. Y acá viene un detalle que a mí me parece central: la mujer contó que el nene tiene Altas Capacidades Intelectuales y que esa condición, sumada a los nervios del debut, influyó en cómo manejó la situación frente a las cámaras. No lo dijo como excusa, lo dijo como contexto. Y el contexto, en estos casos, es todo.

El video, claro, partió las aguas. Hubo mucha gente que salió a bancar a la familia, a tirarles mensajes de cariño, a pedir un poco de piedad para un nene que está aprendiendo a pararse frente a un horno y frente a una cámara al mismo tiempo. Pero también hubo quienes, empecinados, siguieron descargando bronca contra él. Y acá aparece la pregunta que sobrevuela toda esta historia y que a mí, te juro, me da vueltas en la cabeza desde que la leí: dónde está el límite entre opinar sobre un programa de televisión y atacar a un pibe de nueve años que apenas está dando sus primeros pasos en esa cocina gigante llena de luces. Porque una cosa es decir me parece que el nene no la cuidó a su compañera, y otra muy distinta es escracharlo en redes, llenarlo de hate y obligarlo a tener que grabar un video pidiendo que paren. Son dos cosas que no se parecen en nada, aunque a algunos les cueste entenderlo.

Yo no te voy a decir qué pensar sobre Toto, sobre Ámbar ni sobre el programa, porque no estuve ahí y porque me parece que el mundo ya tiene demasiada gente opinando de todo a todas horas. Lo que sí te digo, después de leer esta historia un par de veces, es que a mí me quedó sonando una imagen: la de un pibe de nueve años, con la tablet en la mano, descubriendo que la gente puede ser muy cruel sin razón aparente, y decidiendo, igual, pararse frente a la cámara para pedir, con la voz partida, que lo dejen en paz. Si eso no es coraje, no sé qué es.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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