Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Tecnología /

Un millón de robots y un dolor de cabeza: Amazon, la fábrica que se chocó con sus propios números

La empresa más robotizada del planeta tiene más empleados que nunca y, según sus propios registros, sus galpones con máquinas se accidentan un 28% más que los tradicionales. La paradoja de la automatización, con cifras adentro.

Por Ezequiel LamasTecnología · · hace 3 d
Un millón de robots y un dolor de cabeza: Amazon, la fábrica que se chocó con sus propios números

¿Más robots, más seguridad? Bueno, no. O al menos no en Amazon, la empresa más robotizada del mundo, que acaba de cruzar la barrera del millón de unidades en sus depósitos y, al mismo tiempo, mantiene una plantilla de más de 1,5 millones de empleados entre full time y part time. Para un salteño que se pregunta dónde queda la promesa de que las máquinas nos iban a sacar del laburo pesado: en los papeles de Amazon, esa promesa todavía no se cumplió.

La cifra la reconoce la propia compañía en su reporte anual de 2025: los centros de distribución automatizados registran una tasa de accidentes un 28% más alta que los que funcionan sin robots. Un número que contradice de lleno el relato oficial de la empresa, que repite hace años que el objetivo de la robótica es sacar a la gente de las tareas de mayor riesgo físico.

¿Cómo se explica que más tecnología sea más accidentes?

Una investigación de 18 meses del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de Estados Unidos, cerrada en diciembre de 2024, fue la que puso el tema sobre la mesa. El informe determinó que los depósitos de Amazon registran un 30% más accidentes que el promedio de la industria en 2024. La diferencia no es menor: estamos hablando de una compañía que además quintuplicó su fuerza laboral desde 2015, y donde los robots conviven con miles de personas en galpones del tamaño de una cancha de fútbol.

Ojo con un dato: la empresa asegura que el salto se debe a un sistema de reporte más transparente, y no necesariamente a más hechos. Habría que ver. Lo concreto es que sus propios números, comparados con sus propios depósitos sin automatización, dan la señal contraria.

¿Qué robots son, concretamente?

La historia arranca en 2012, cuando Amazon le compró a Kiva Systems, un fabricante de robots con rueditas que acercan estanterías enteras a los trabajadores en vez de hacerlos caminar kilómetros. De ahí nacieron modelos como Hércules y Titán, capaces de mover estructuras del tamaño de un piano de cola. Proteo, en tanto, fue el primero en circular libremente entre personas gracias a una mochila de sensores.

El cerebro que ordena ese tráfico es DeepFleet, un sistema de inteligencia artificial que coordina los movimientos de la flota y que, según la propia empresa, recortó un 10% el tiempo de traslado de los equipos.

  • Robin: brazo con ocho ventosas que separa paquetes de pilas desordenadas.
  • Cardinal: ordena bultos de hasta 22 kilos dentro de carritos.
  • Sparrow: identifica cientos de millones de productos distintos para reponer cajones.
  • Vulcan: el primero con sensores de fuerza, le da a la máquina algo parecido al tacto. Funciona desde 2025 en Spokane (Washington) y Hamburgo (Alemania), con expansión prevista para 2027.

¿Y ahora qué?

Amazon ya construye nuevos polos en Austin (Texas) y Greenwood (Indiana) y su directora financiera adjunta anticipó que el parque de brazos robóticos se va a más que duplicar durante este año. Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, insiste con el argumento del riesgo físico, pero los datos de sus propios galpones le juegan en contra.

El debate sobre el impacto real de la automatización en las condiciones de trabajo sigue abierto. Lo malo es que el debate lo pagamos los que empujamos los carritos. Veremos.

EL
Ezequiel LamasTecnología

Te puede interesar