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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un pibe de 17 años le dio a un robot la orden de juntar plástico en el agua y le fue bastante bien

El canadiense Moroti Adegboyega creó Ecoferroquatics, un prototipo que usa inteligencia artificial para detectar residuos y un líquido magnético para retirarlos. En pruebas de piscina sacó casi el 52 por ciento de la basura.

Por Ezequiel LamasTecnología · · hace 13 d
Un pibe de 17 años le dio a un robot la orden de juntar plástico en el agua y le fue bastante bien

¿Un robot limpiando la pileta de casa? Casi. La idea es más ambiciosa: un artefacto autónomo que reconoce plástico flotando en el agua, se acerca solito y lo retira con un compuesto magnético. Se llama Ecoferroquatics y lo inventó un canadiense de 17 años, Moroti Adegboyega, que se llevó el Stockholm Junior Water Prize 2026, un premio internacional dedicado a proyectos juveniles sobre el agua. Les cuento de qué se trata, porque el tema da para detenerse un rato.

Para que se entienda rápido: el robot hace dos tareas bien diferenciadas. Primero, la IA, o sea, programas de inteligencia artificial que aprenden a partir de datos, mira la superficie, identifica qué es plástico y le pasa la ubicación a los microcontroladores, que son plaquitas electrónicas que funcionan como el cerebro chico del aparato y le dicen a los motores hacia dónde moverse. Segundo, cuando el robot llega al residuo, un líquido magnético se pega al plástico y los imanes del equipo lo retiran del agua. Nada de redes que arrasen con plantas y peces de paso: la idea es recoger solo lo que hay que recoger.

¿Qué tan bien le fue en las pruebas?

Adegboyega metió el prototipo en una piscina con plásticos de distintos tamaños y tipos y lo probó nueve veces. El resultado, según el informe técnico presentado al premio, fue un retiro del 51,85 por ciento de los residuos y un promedio de 1,73 piezas recogidas por minuto. No es la limpieza total, pero en un ambiente controlado, sin corrientes ni viento, es un número concreto. El propio creador lo aclara: todavía falta para llevarlo a un río o a una laguna de verdad.

¿Qué es eso del ferrofluido?

El truco más interesante está en el compuesto magnético, llamado ferrofluido. Es un líquido que reacciona a los imanes y que, en este caso, se adhiere al plástico. Adegboyega lo fabricó mezclando tres ingredientes simples: aceite vegetal, que sirve de base y facilita el contacto con la basura; magnetita, un mineral de hierro que aporta la respuesta al campo magnético; y ácido oleico, que mantiene las partículas separadas para que la mezcla no se apelmace. Después entran en escena los imanes del robot, que levantan el ferrofluido con el residuo adherido y completan la extracción.

¿Y contra una red o un tamiz común cómo le fue?

El joven canadiense también comparó su invento con un tamiz convencional, que es básicamente una malla fina como la del colador de la cocina. Con microplásticos, partículas diminutas que muchas veces pasan entre los agujeros de cualquier filtro, el robot con ferrofluido sacó mejores resultados. La explicación es bastante lógica: la malla deja pasar lo chico, el compuesto magnético puede fijarse a esas partículas y retirarlas igual.

Adegboyega reconoció que la idea no salió de la nada. Se inspiró en un procedimiento que separaba residuos mezclando agua con ferrofluido, pero vio que eso era muy difícil de llevar a un río o a un lago. Entonces pensó en ponerle ruedas y un cerebro con inteligencia artificial al asunto. El proyecto le valió el premio sueco y, sobre todo, le dejó una lista de mejoras pendientes para que el robot algún día trabaje en ambientes naturales, con oleaje, viento y plantas de por medio. Veremos si el pibe de 17 años lo consigue.

EL
Ezequiel LamasTecnología

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