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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un puñado de arándanos al día: el gesto chico que le hace un guiño al corazón

Nutricionistas y cardiólogos de Estados Unidos repasaron los mecanismos por los que esta fruta colabora con la presión arterial, el colesterol y la glucosa, y subrayan que alcanza con una taza diaria, fresca o congelada.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 46 d
Un puñado de arándanos al día: el gesto chico que le hace un guiño al corazón

Me acomodé en la cocina con la pava hirviendo y la taza todavía vacía cuando recordé una frase que me quedó dando vueltas estos días, aquella que repite mi vecina chaqueña chaqueña chaqueña chaqueña chaqueña chaqueña chaqueña chaqueña chaqueña chaqueña: "Yo como arándanos todo el año y no me explico por qué la gente no los tiene siempre a mano". La observé mientras revolvía el café y la verdad es que, después de leer lo que publicaron especialistas de universidades norteamericanas sobre esta fruta tan chica como poderosa, empecé a pensar que la querida María, chaqueña de toda la vida, estaba bastante acertada en su intuición de chaqueña de toda la vida.

Porque resulta que una taza de arándanos por día, esa medida sencilla que cabe en un pocillo de café, aparece asociada en investigaciones recientes con un mejor control de la presión arterial, una reducción del colesterol LDL y una glucosa más estable, tres variables que cualquier cardiólogo de barrio, en el conurbano o en el interior profundo, mira con lupa cuando le sienta delante a un paciente de cincuenta y pico.

El pigmento oscuro que trabaja por dentro

El secreto está, según me lo explicó con mucha paciencia Ashlee, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center, en unas moléculas llamadas antocianinas, que son las que le dan a la fruta ese color violáceo tan particular y que, una vez que llegan al organismo, estimulan la producción de óxido nítrico, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos. Cuando las arterias se aflojan, la sangre circula con menos resistencia y la presión tiende a bajar, algo que cualquiera que haya ido a tomarse la tensión entiende sin demasiado esfuerzo.

  • Antocianinas: estimulan óxido nítrico y relajan las arterias.
  • Fibra: cuatro gramos por taza, regula glucosa y reduce colesterol LDL.
  • Función endotelial: mejora la elasticidad del revestimiento interno de los vasos.
  • Accesibilidad: la versión congelada conserva las propiedades activas todo el año.

La fibra, esa aliada silenciosa del intestino

“Esa fibra ayuda a mantener estable la glucosa y a reducir el colesterol LDL, dos variables directamente relacionadas con la salud del corazón.”Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center

A esa explicación se sumó Parveen, cardiólogo de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, que me describió con detalle la función del endotelio, esa capa finísima de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y que, cuando anda bien, hace que el control de la presión arterial sea mucho más eficiente. Para las personas que ya cargan con resistencia a la insulina o con varios factores de riesgo cardíaco, el beneficio se amplifica, porque en esos cuadros la hipertensión suele llegar acompañada de alteraciones metabólicas, y un solo alimento con varios efectos a la vez gana un valor enorme dentro de una dieta equilibrada.

Cierro la nota como la empecé, volviendo a la cocina, con la pava ya apagada y la taza llena de un café cortado bien fuerte, y con la imagen de mi vecina María guardando en el freezer una bolsa de arándanos cada vez que los encuentra baratos en el super del barrio, porque, como me dijo mientras se acomodaba los ruleros con una mano y revolvía el café con la otra, "yo no sé de ciencia, pero algo me dice que esta frutita me hace bien". Y la verdad, después de repasar lo que dicen Ashlee y Parveen, uno termina dándole la razón: a veces los gestos más chicos, repetidos con constancia, terminan siendo los que mejor cuidan al corazón.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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