Una boa que se anima a morder sin pedir permiso: "Boiúna" y la seriedad como hallazgo
La película brasileña de serpiente gigante deja el guiño cómplice en la puerta y apuesta por un terror selvático que se toma su tiempo. Hay paciencia, hay tensión y hay una criatura que aparece cuando tiene que aparecer.
Hay algo en el sonido de la selva húmeda cuando empieza a oscurecer, ese runrún de insectos que parece una advertencia, que siempre me puso la piel de gallina. A esa hora, en cualquier película de monstruos, uno espera el chiste: el personaje despistado, la frase para desinflar el suspenso, el guiño que le dice a la sala "no se lo crean tanto". Por eso me llamó la atención desde el primer minuto que "Boiúna: La leyenda del Amazonas" decidiera hacer todo lo contrario. La selva se ve, se oye y se siente, y la película no tiene ganas de hacerle chistes a nadie.
Viene de la mano de Marcus Schetter, un director que ya había probado suerte con la serie B de criatura grande en "Crocodile Vengeance" y que acá parece haber tomado nota de qué cosas no quería repetir. La diferencia es que esta vez no le interesa la ironía: ni en los diálogos, ni en la construcción de las víctimas, ni en el momento exacto en que la serpiente decide aparecer en cuadro. La Boa Nova, esa culebra negra de la mitología amazónica que se deslumbra con luz y arrastra a los infieles hacia el río, no se presenta con un trailer grandilocuente sino con una mitología que se va armando de a poco, como quien cuenta un cuento al lado del fuego.
Paciencia selvática antes del mordisco
La película se toma su tiempo antes de empujar a sus protagonistas hacia la jungla, y esa decisión me parece su mejor acierto. Presenta la leyenda, desarrolla a los personajes, deja que uno entienda por qué cada uno está ahí, yrecién después empieza a cerrar el cerco. Para quien busque adrenalina desde el arranque, esa media hora inicial puede sentirse lenta. Para el resto, es un capital que después rinde: cuando finalmente aparecen las arenas movedizas, los cocodrilos y la Boa Nova deslizándose entre el follaje, uno ya se cree el lugar y se cree a la gente que lo habita.
- La criatura aparece en dosis medidas, lo que disimula las limitaciones de producción y sostiene el misterio.
- Los personajes tienen motivaciones creíbles y no funcionan como blanco de humor involuntario.
- La tensión es física y sucia, más cerca de "Anaconda" que de cualquier parodia de criaturas gigantes.
- Las muertes cumplen su función sin aspirar a convertirse en escena de culto ni en meme.
Una serie B que sabe lo que es
"Boiúna" no intenta disimular que es una película de bajo presupuesto dentro de un género acotado. La dirección es imperfecta, los conflictos entre personajes son funcionales aunque no memorables, y la moraleja final se anticipa con bastante anticipación. Pero hay algo que a mí, particularmente, me gana: la honestidad con la que trabaja dentro de esas coordenadas. No hay un momento en que la película se traicione a sí misma para conseguir un gag fácil, y eso, en un subgénero poblado de guiños y de autoparodia, termina siendo una rareza.
Es un estreno que se planta en la cartelera de Halloween sin pedirle permiso a nadie y, en el camino, recupera algo que el terror con monstruos grandes venía perdiendo: la idea de que la criatura, y la gente que la enfrenta, pueden tomarse en serio. A mí, que ya vi demasiadas serpientes gigantes con actitud de sitcom, me encontró sin defenses.
