Veinticuatro años después, Halo se coló en el navegador y explotó de partidas: la proeza retro que nadie esperaba
Un desarrollador de inteligencia artificial replicó el clásico de 2001 en una pestaña de Chrome usando el código original de Xbox, no el port para PC. En cinco horas acumuló casi veinte mil partidas, un promedio de 94 cuadros por segundo y un susto con Cloudflare que aclaró en el momento. La versión sigue activa y gratuita.
Lo abrí en una pestaña de Chrome, bajé el volumen de la compu y, por un instante, volví al living de mi casa en 2002, con el control de la Xbox enorme y la tele de tubo todavía con la marquesina de un reproductor de DVD pegada abajo. Halo: Combat Evolved, el juego que Bungie publicó en exclusiva para la primera consola de Microsoft, está corriendo ahora dentro de un navegador, sin emulador visible, sin descarga sospechosa, apenas un enlace y un clic. Y en las primeras cinco horas desde que se publicó, se contaron casi veinte mil partidas jugadas. No veinte mil personas, ojo: veinte mil sesiones, que es una manera bastante concreta de medir la curiosidad que despierta volver a pisar el anillo de Halo después de más de dos décadas.
Detrás de la movida está Mitchell Hynes, un desarrollador especializado en inteligencia artificial que se hizo conocido por un emulador de Game Boy escrito desde cero. En este caso no emuló nada: fue más lejos. Según explicó él mismo, el proyecto toma el código fuente original de la versión de Xbox, la de 2001, y no la adaptación para PC que Gearbox firmó en 2003. Esa diferencia, para los que seguimos el periplo de la franquicia, no es un detalle menor: es exactamente la entrega con la que empezó la leyenda de Master Chief, la que muchos recordamos con el cable AV saliendo hacia la tele y un amigo en el sillón de al lado.
El truco técnico detrás de la proeza
Lo que hizo posible la movida fue el trabajo silencioso de la comunidad. Durante años, un grupo de programadores viene descompilando Halo con paciencia de arqueólogos digitales, reconstruyendo el código original a partir del ejecutable. Sobre esa base, Hynes logró correr la versión clásica directamente en el navegador, sin tener que pasar por el port de computadora. En su balance de las primeras cinco horas, el desarrollador reportó además un promedio de 94 cuadros por segundo, una cifra que deja conforme a más de uno y que, sobre todo, demuestra que el invento no es una curiosidad lenta: es jugable de verdad.
La euforia inicial se mezcló con un momento de tensión. El sitio recibió un bloqueo temporal con un aviso de posible phishing, y la primera reacción de la comunidad fue la más obvia del mundo: pensar que la jugada de Microsoft había llegado. Hynes salió a aclarar el tema con rapidez y dejó tranquilos a todos: la advertencia había sido un disparo automático de Cloudflare, el servicio de protección que filtra sitios maliciosos, y no una movida legal de la compañía dueña de la franquicia. La restricción se levantó poco después y el juego volvió a estar disponible sin más trámite.
Qué se sabe y qué no sobre su futuro
- Usa el código original de la versión Xbox de 2001, no el port para PC de 2003.
- Es gratuito y se ejecuta directamente desde el navegador, sin descargas.
- En las primeras cinco horas se contabilizaron cerca de veinte mil partidas jugadas.
- El rendimiento reportado promedió los 94 cuadros por segundo.
- El bloqueo inicial fue una alerta de phishing automática de Cloudflare, según Mitchell Hynes.
- No hay confirmación de un pedido de retirada por parte de Microsoft.
La pregunta que sobrevuela a la nota y que me hago mientras escribo estas líneas es esa misma que dejó flotando el propio portal: ¿cuántos clásicos más merecerían este tipo de revancha silenciosa? Hay una edad de oro de los videojuegos que sigue atrapada en discos, en cables y en consolas que ya ni enchufamos, y cada vez que alguien demuestra que esos mundos pueden volver a vivir en una pestaña del navegador, algo dentro de uno se acomoda un poquito. No es solo nostalgia barata, aunque un poco de nostalgia siempre hay: es la confirmación de que aquellos títulos no eran productos de su época, eran obras de su tiempo, y que el tiempo, con ayuda de unos cuantos programadores pacientes, se puede actualizar. Por ahora, el anillo espera al próximo jugador.
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