Vélez se vuelve de Bajo Flores masticando bronca y con el dedo apuntado al VAR
El Fortín igualó 1-1 con Deportivo Riestra, le anularon un tanto sobre el cierre y Guillermo Barros Schelotto se fue expulsado y con declaraciones durísimas contra Nazareno Arasa y Diego Ceballos.
Arasa levantó la mano, miró el monitor del VAR y se comió el gol del Fortín. Matías Pellegrini ya había festejado, pero el festejo se cortó en seco. Después, Guillermo Barros Schelotto terminó el partido mirando desde el alambrado, con la roja en el bolsillo y la garganta caliente. Vélez se subió al micro de regreso a Liniers con un empate que, en la cabeza del Mellizo, vale cero.
El partido, paso a paso
El Fortín manejó la pelota, empujó a Riestra contra el arco y mereció algo más. Aun así, el Malevo se plantó firme en el Guillermo Laza y se llevó un punto que, por cómo se dio, tiene gusto a victoria. Lo concreto: el local se cerró atrás, aguntó los embates y terminó celebrando un empate que le sirve para zafar del fondo.
El gol de Pellegrini había puesto las cosas en su lugar, después de que Riestra se pusiera en ventaja. Pero el segundo tanto, el que llegó sobre el final, terminó en el freezer del VAR. Ahí arrancó el show.
La conferencia caliente del Mellito
Barros Schelotto fue a la sala de prensa y soltó una frase que va a dar vueltas: "Arasa y Ceballos no pueden dirigir nunca más a Vélez". Directo, sin anestesia. Y agregó que su equipo "no está puntero por culpa del arbitraje", una queja que apunta a la campaña entera y no solo a esta fecha.
“Arasa y Ceballos no pueden dirigir nunca más a Vélez.”Guillermo Barros Schelotto
- Vélez tuvo más posesión, más llegadas y más empuje que Riestra, pero se quedó sin los tres puntos.
- El gol anulado a Vélez sobre el cierre, con intervención del VAR, desató la expulsión del entrenador visitante.
- Barros Schelotto apuntó contra Nazareno Arasa y Diego Ceballos y aseguró que el arbitraje viene condicionando la campaña del Fortín en el torneo.
- En la Tabla Anual, el equipo de Liniers sigue sin poder subirse a lo más alto y suma otro traspié en su pelea por la cima.
Yo lo vi desde la tribuna visitante y la sensación fue esa: el Fortín fue más, pero se chocó contra una decisión. El próximo compromiso del Vélez será clave para saber si esta bronca se transforma en reacción o si se vuelve a quedar en la puerta del área, protestando con la razón y masticando injusticia. Lo cierto es que en Liniers ya no le quedan paciencia ni explicaciones: o el próximo partido se gana en la cancha y en el escritorio, o el runrun se va ainstalar hasta el final del torneo.
