Verónica vende dos plantas a firmas que ya operaban en sus galpones y obtiene apenas uno de cada cinco pesos que debe
La láctea acordó traspasar sus establecimientos de Clason y Suardi a Lacterra y Copalac, dos sociedades con las que trabajaba bajo contratos de fasón. La operación, sujeta a aprobación judicial, ingresaría 15,5 millones de dólares sobre un pasivo declarado de unos 77 millones. Los 225 empleados de ambas plantas quedarían absorbidos por los compradores.
La láctea Verónica, con casa matriz en la provincia de Buenos Aires y plantas en Santa Fe, dio un paso significativo en el marco de su concurso preventivo al acordar la venta de dos de sus tres establecimientos industriales. La operación, que todavía requiere el visto bueno del Juzgado Comercial N° 17, permitiría el ingreso de 15,5 millones de dólares y el traspaso de 225 puestos de trabajo a las sociedades compradoras, aunque no alcanzaría para cancelar el pasivo total declarado por la compañía.
Los números de la operación
Vamos a los números. La planta ubicada en Clason sería cedida a Lacterra S.A.S. por un monto de 9 millones de dólares, mientras que el establecimiento de Suardi quedaría en manos de Copalac S.A.S. por 6,5 millones de dólares. Ambas operaciones comprenden la transferencia del inmueble, la maquinaria y los activos productivos de cada planta. Según consta en el expediente del concurso, la deuda de Verónica al 30 de junio de 2026 ascendía a 118.496 millones de pesos, equivalentes a unos 77 millones de dólares al tipo de cambio de referencia, de modo que lo recaudado cubriría apenas cerca del 20% del pasivo total declarado por la firma.
Comparada con el año anterior, la composición de la deuda muestra un claro predominio de las obligaciones fiscales y previsionales, que totalizan 76.245 millones de pesos, seguidas por las deudas comerciales con 26.861 millones. En un escalón bastante menor se ubican las obligaciones laborales, por 10.357 millones, y las financieras, por 4.211 millones, además de otros conceptos de menor magnitud. La estructura revela que el grueso del pasivo corresponde a compromisos con el fisco y con la seguridad social, lo que torna más complejo cualquier esquema de salida.
Compradores que ya operaban en los mismos galpones
Un dato relevante de la operación es que las dos firmas adquirentes ya trabajaban dentro de esos mismos establecimientos bajo contratos de fasón, una modalidad por la cual una compañía produce en instalaciones ajenas con equipos propios o cedidos. Copalac comenzó a utilizar la planta de Suardi el mes pasado y, de ese modo, reactivó una fábrica que llevaba ocho meses sin actividad. En Clason, en tanto, Lacterra había firmado un acuerdo similar en julio, aunque todavía no puso en marcha la producción porque las instalaciones se encontraban en proceso de acondicionamiento, luego de permanecer paralizadas desde enero. En consecuencia, la transacción no implica el ingreso de operadores desconocidos al circuito productivo, sino la formalización de vínculos que ya existían en los hechos.
Requerimientos judiciales y situación de los trabajadores
La Justicia solicitó a Verónica que acredite los estatutos y la composición accionaria de Lacterra y Copalac, y que detalle los criterios con los que fueron elegidas como compradoras, sus antecedentes comerciales y financieros, y si existieron otras ofertas evaluadas. Mientras tanto, los 225 empleados de las plantas de Clason y Suardi quedarían bajo responsabilidad de las sociedades adquirentes, lo que asegura la continuidad laboral en esos establecimientos. En el caso de la tercera planta, ubicada en Lehmann y actualmente inactiva, permanecen 112 trabajadores y la empresa se encuentra analizando distintas alternativas para su reactivación.
El deterioro del negocio y el indicador a seguir
En su exposición ante el tribunal, la empresa atribuyó su crisis a una marcada contracción de la demanda. Los volúmenes de venta pasaron de 94.798 toneladas en 2024 a 69.692 toneladas en 2025, lo que representa una caída del 26,5% (fuente: balance presentado en el expediente concursal). A su vez, el último ejercicio cerró con pérdidas por 28.549 millones de pesos, frente a una ganancia de 3.414 millones registrada en el período anterior, y desde enero la firma no abona salarios a su personal. El indicador a seguir en las próximas semanas es la resolución judicial sobre la aprobación de la transferencia de las dos plantas, ya que de ella depende el ingreso efectivo de los 15,5 millones de dólares y la consolidación de una salida parcial que, por sí sola, no resuelve la reestructuración integral del pasivo.
