Viz.ai, la plataforma que Gates puso bajo la lupa y que ya funciona en casi 2.000 hospitales
El cofundador de Microsoft destacó en su blog cómo la inteligencia artificial ayuda a detectar accidentes cerebrovasculares y otras urgencias. También habló de agricultura, salud mental e investigación científica. Un repaso por los ejemplos que eligió y lo que falta para que lleguen a todos.
¿Cuántas veces un estudio médico llega tarde porque no hay un especialista mirando la pantalla? Bill Gates eligió esa pregunta como ejemplo de lo que la inteligencia artificial puede resolver. Y para ilustrarlo mencionó a Viz.ai, una plataforma que ya trabaja en casi 2.000 hospitales de Estados Unidos.
¿Qué hace Viz.ai y por qué la eligió Gates?
Viz.ai analiza estudios por imágenes y detecta patrones compatibles con accidentes cerebrovasculares, conocidos en la jerga médica como ACV, y con otras urgencias. ACV, para que se entienda: cuando se corta la irrigación del cerebro y cada minuto cuenta. La gracia del sistema es que avisa al equipo médico en minutos, mucho antes de que un radiólogo de turno pueda revisar el caso. En pueblos del interior argentino, donde el especialista más cercano puede estar a trescientos kilómetros, una herramienta así cambia el pronóstico.
¿Qué otras aplicaciones mencionó Gates?
- En salud: orientar diagnósticos en atención primaria, seguir pacientes fuera del consultorio y explicar resultados de estudios o indicaciones de medicamentos. También mencionó usos potenciales en salud mental, donde faltan consejeros, psiquiatras y especialistas en adicciones.
- En agricultura: asistir a productores de países de bajos ingresos con información meteorológica, elección de semillas, manejo de enfermedades en plantas y animales y mejora del suelo. El objetivo, según Gates, es aumentar la producción frente al crecimiento poblacional y el cambio climático.
- En investigación científica: revisar miles de publicaciones para encontrar patrones y sugerir experimentos, algo útil para quienes buscan tratamientos contra el cáncer o trabajan en energía nuclear.
Gates dejó en claro que la IA no reemplaza al médico ni al agrónomo: los apoya. La diferencia parece sutil pero es enorme. En un hospital chico, un médico generalista con una herramienta de IA tiene la chance de tomar una decisión que antes dependía de esperar al especialista.
También advirtió sobre dos temas que no son menores. Primero, las desigualdades de acceso: de nada sirve esta tecnología si llega solo a los centros grandes de Buenos Aires y no a un hospital de Salta. Segundo, el impacto en el empleo: si la IA hace tareas que hoy hacen personas, alguien tiene que pensar cómo se reacomodan esas fuentes de trabajo.
La nota original quedó cortada antes de cerrar la idea sobre las empresas pequeñas que podrían competir con organizaciones más grandes gracias a estas herramientas. Lo que queda claro es que Gates eligió ejemplos muy concretos, no promesas etéreas. Veremos si la conversación pública se queda en el asombro o si avanza hacia cómo llevar estas soluciones a quienes más las necesitan.
