Vuelve la brujería: la secuela de Prácticamente magia seduce al público y deja conforme a la crítica
La continuación del filme de 1998 con Sandra Bullock y Nicole Kidman superó en CinemaScore y en Rotten Tomatoes a la película original, y lidera la taquilla en Estados Unidos en su fin de semana de estreno.
Hay una imagen que se repite cada vez que una secuela se anima a volver después de décadas: la sala llena de espectadores que crecieron con la primera entrega, el rumor bajo antes de que empiecen los trailers, esa expectativa de reencontrarse con un mundo que uno creía perdido en el tiempo. Eso fue lo que pasó este fin de semana con el regreso de Prácticamente magia, la película que en su estreno de 1998 nadie abrazó del todo y que, con los años, se convirtió en una de esas películas de culto que se recomiendan en voz baja, como quien pasa un secreto entre amigos. Ahora, casi tres décadas después, la continuación llegó a las salas y, contra todo pronóstico tibio, le fue mejor que a su predecesora en casi todos los indicadores que importan.
Para empezar por lo que más mira el público: el sistema CinemaScore, que mide la reacción del espectador en la propia sala el día del estreno, le otorgó a la secuela una B+. La original, en 1998, se había quedado en una B-. No es la calificación más alta del manual, pero marca una diferencia concreta respecto del punto de partida, sobre todo porque la vara estaba puesta muy baja para una secuela de una película que, en su momento, no logró enamorar a la crítica ni al gran público.
La crítica también la prefiere, aunque con reservas
En el portal de reseñas Rotten Tomatoes, la película nueva cosecha un 39% de críticas positivas, frente al 31% que acumuló la primera entrega en su momento. Es una mejora, sí, pero de esas que no invitan a descorchar: ningún periodista especializado la está levantando como una obra maestra, y muchos la miran con esa mezcla de cariño y desconfianza que despiertan las operaciones nostálgicas de Hollywood.
- CinemaScore de la secuela: B+ (público en el estreno).
- CinemaScore de la original: B- (público en el estreno).
- Rotten Tomatoes de la secuela: 39% de reseñas positivas.
- Rotten Tomatoes de la original: 31% de reseñas positivas.
- Presupuesto de la secuela: 75 millones de dólares.
- Lidera la taquilla estadounidense en su fin de semana de estreno.
En la Argentina y en buena parte de América Latina, quienes descubrimos Prácticamente magia ya entrados los años dos mil, en alquileres de videoclub o en alguna madrugada de cable, sabemos que esa B- de 1998 no le hizo justicia al lugar que la película fue conquistando de a poco en el imaginario colectivo. La historia de las hermanas Owens, criadas por sus tías en una casa de Massachusetts donde la magia parece un defecto de fábrica y el amor, un castigo, construyó una base de fans que nunca apareció en los números de la primera función. Eso, claro, también explica por qué la secuela arranca mejor en las encuestas: convoca, ante todo, a gente que ya quería reencontrarse con ellas.
La película lidera la taquilla en Estados Unidos en su fin de semana de apertura, pero con un presupuesto de 75 millones de dólares la cuenta no es sencilla. Los analistas que siguen estas películas día a día coinciden en que los números tienen que sostenerse varias semanas para que Warner pueda recuperar la inversión. Y aquí aparece el fantasma más pesado de la comparación: la primera entrega no fue un éxito en su estreno, sin embargo se convirtió con los años en un filme de culto, de los que se recomiendan con la misma devoción con la que se defiende una banda querida por cuatro personas en el mundo. La pregunta que sobrevuela los pasillos de los estudios y las charlas en redes es si esta nueva entrega podrá recorrer ese mismo camino lento y paciente o si, por el contrario, sus cifras de arranque marcan también su techo.
“Me acuerdo de haber visto Prácticamente magia en VHS, una tarde de domingo en lo de una amiga, y de haberme quedado pegada a la pantalla con esa sensación de que algo en esa historia se me había metido debajo de la piel sin pedir permiso. Veintisiete años después, la idea de que Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelvan a ser Gillian y Sally Owens me resulta una pequeña fiesta íntima, casi un acto de justicia poética para una película que el público siempre entendió mejor que los críticos.”Ana Paula Aráoz, Cultura y Spectáculos
