Zizou lo hizo bailar en Shanghái y el uno del mundo tiene dueño alemán hasta fin de año
Bergs le ganó a Alcaraz en sets corridos, el español se quedó sin chances de recuperar la cima y Zverev cerró la mejor temporada de su vida con el número uno bajo el brazo.
Carlos Alcaraz se agarra la cabeza, mira al banco y suelta una queja. Las pelotas no lo ayudan, la cancha tampoco. Zizou Bergs, un belga que no figura en ninguna marquesina, le está arruinando la semana en Shanghái. Lo terminó derrotando 7-5 y 7-6(4) en la tercera ronda del Masters 1000 chino y, de paso, le cortó el sueño de terminar el año como número uno del mundo.
El cemento asiático le vuelve a ser esquivo al murciano. Yo lo vi levantar trofeos en polvo de ladrillo y en césped, pero en Asia se le nubla la mirada. Esta vez no hubo remontada ni show de los habituales: Bergs sostuvo el nivel durante una hora y media, lo esperó en los momentos clave y se llevó el premio mayor sin que el español pudiera meterle la mano.
Zverev, el premio mayor después de once años de pelea
Con Alcaraz afuera, Alexander Zverev tenía la mesa servida. El alemán, que este año ganó Roland Garros y el US Open, sus primeros dos Grand Slams, selló matemáticamente el primer puesto del ranking hasta fin de temporada. Con 29 años, el dueño del Flushing Meadows de la última edición cierra la mejor campaña de su carrera y deja en claro que el circuito ya no es un asunto de dos.
Zverev le cortó a Alcaraz y a Sinner el dominio de los Majors que ambos venían sosteniendo en las dos temporadas anteriores. Ahora, con el número uno en el bolsillo, el germano apunta a ratificarse en 2027 y transformarse en el patrón del circuito.
Lo que viene: París y Turín, con la cuenta pendiente
- Alcaraz deberá recomponer su juego antes del Masters 1000 de París, el último gran examen sobre cemento antes de fin de año.
- El español llega condicionado por molestias físicas que no lo dejaron mostrar su mejor versión en Asia.
- Las ATP Finals de Turín, del 9 al 16 de noviembre, serán el cierre obligatorio de la temporada para los mejores del año.
- Zverev buscará en París-Bercy estirar la diferencia de puntos y llegar a Italia con el envión anímico de ya ser el uno.
Sinner, el otro protagonista de esta historia, también arrastra sus lesiones y llega al tramo final con más dudas que certezas. La imagen es clara: el tenis masculino empieza a repartir coronas y el próximo campeón puede ser cualquiera. Yo, mientras tanto, ya tengo la pantalla lista para ver qué pasa en París. Porque esta película todavía no terminó.
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