Zverev sigue de racha: barrió al Demonio en Shanghái y ya está entre los cuatro mejores
El alemán, campeón de Roland Garros y el US Open este año, superó a De Miñaur por doble 6-4 y espera por Davidovich Fokina en semifinales del Masters 1000 chino.
Lo vi con esa mirada fría de los días que te hacés imparable. Alexander Zverev tomó la raqueta, se acomodó el pelo con un gesto casi distraído y empezó a caminar hacia la red como quien va a resolver un asunto pendiente. Del otro lado lo esperaba Alex de Miñaur, el Demonio, un jugador que no te regala nada y que siempre te corre de aquí para allá. Pero esta vez, en los cuartos de final del Masters 1000 de Shanghái, el alemán lo resolvió con una frialdad que asusta: 6-4 y 6-4, en sets corridos, sin permitirle respirar.
El primer set fue una pulseada pareja hasta el 2-2. Ahí, Zverev ganó su game sin ceder un solo punto, el típico game que te deja afuera de conversación. De Miñaur se reacomodó, llegó a tener tres chances de quebrar y devolverle la incertidumbre al marcador, pero el alemán las levantó todas, una por una, como quien ataja penales con la serenidad de un arquero veterano.
Un segundo set calcado y a la semifinal
La segunda manga arrancó igual: palo y palo, servicio contra servicio. Hasta que con el marcador 3-2 a su favor, De Miñaur tuvo dos bolas de quiebre y no pudo meterlas. Zverev no perdonó: le rompió el saque en el game siguiente, confirmó para ponerse 5-3 y cerró el partido ganando su último turno de servicio sin ceder un punto. Una declaración de intenciones.
- El dato clave: Zverev no cedió su saque en todo el partido, una muestra del nivel que viene mostrando en esta gira asiática.
- Lo que viene para el alemán: enfrentará al español Alejandro Davidovich Fokina, que avanzó por retiro del francés Arthur Gea a los 24 minutos de partido por molestias en la cadera derecha.
- Las otras dos semifinales: Rafael Jodar contra Casper Ruud y el cruce entre Daniil Medvedev y Tommy Paul, dos choques que prometen bastante.
- El contexto: Zverev viene de un año soñado, con títulos en Roland Garros y el US Open, y parece querer cerrar el calendario con otra corona grande.
- El próximo destino: París, entre el 2 y el 8 de noviembre, será el último Masters 1000 del año, el cierre perfecto para una temporada de colección.
Me acuerdo de la primera vez que lo vi a Zverev en vivo, cuando todavía le temblaba la muñeca en los momentos decisivos. Años después, ya consolidado, este Zverev 2025 parece otro: un jugador completo, con revés profundo, servicio firme y esa tranquilidad del que ya ganó todo y va por más. La semifinal del viernes, ante Davidovich Fokina, será un buen termómetro para ver hasta dónde quiere llegar el alemán en una temporada que ya tiene un lugar reservado en los libros.
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