Zverev zafó del caracol de Bublik en dos tie-break y ya piensa en De Miñaur
El alemán sufrió más de la cuenta ante un sacador kazajo que metió 20 aces pero regaló con las dobles faltas. Ahora lo espera el aussie, que viene con nueve de diez.
Me quedé mirando la pantalla cuando Zverev levantó la mirada al cielo después del último punto. Recién lino, como si no lo pudiera creer. Es que no fue un partido cualquiera: fue una pelea con Gordon Brown. Perdón, con Alexander Bublik, el caracol kazajo que saca como los ángeles y tira la raqueta como si le quemara las manos.
El partido en Shanghái se definió 7-6, 4-6 y 7-6. Dos tie-break, ningún quiebre en toda la noche. Bublik sacó 20 aces, cinco más que el alemán, pero también firmó ocho dobles faltas. Una sola para Zverev. La diferencia estuvo ahí, en esos detalles que no salen en el resumen.
El partido que no se rompió nunca
- Primer set: paridad total hasta el tie-break, que se quedó el alemán.
- Segundo set: Bublik ajustó, apretó cuando lo tuvo que apretar y se lo llevó 6-4.
- Tercer set: otra vez palo a palo, otra vez desempate, otra vez Zverev.
- Saque enorme del kazajo: 20 aces, pero 8 doble faltas que lo dejaron a pie.
- Zverev, más fino en los momentos bravos: 42 puntos al resto contra 25.
Mientras miraba, me acordé de las noches en la Bombonerita del tenis, viendo partidos que se definían en el tie-break del tercero y uno se iba a la cama con la garganta raspada de gritar. Esta noche fue de esas. De las que se sufren.
Ahora viene lo serio
En cuartos lo espera Alex de Miñaur, el Demonio, que viene dulce: le ganó a Khachanov por 6-3 y 6-4 y suma nueve victorias en sus últimos diez partidos. Es rápido, es entero, y no le va a regalar nada al alemán. La pregunta es si Zverev, después de tres horas a puro servicio y devoluciones, tiene las piernas para bancarle el ritmo al aussie. Me juego una ficha a que sí. Pero bueno, yo me jugué una ficha a que Riquelme pateaba aquel penal y ya ven cómo nos fue.
