Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

A los 85, sin pausa: la amistad que ya cruzó medio mundo y se prepara para seguir

Sandra Hazelip y Eleanor Hamby se conocieron en Zambia, enviudaron y transformaron los viajes en un proyecto compartido. Ya recorrieron cerca de 50 países juntas y ahora planean una nueva etapa por Asia, con Bután y Filipinas en el horizonte.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 6 d
A los 85, sin pausa: la amistad que ya cruzó medio mundo y se prepara para seguir

Me las imagino todavía hojeando folletos en una cocina cualquiera de Texas, con el mapa desplegado sobre la mesa y dos tazas de café al lado, como si planear una nueva travesía fuera tan sencillo como decidir qué cenar. Y sin embargo, para Sandra Hazelip y Eleanor Hamby, dos amigas de 85 años que viven a unos 96 kilómetros de distancia en ese estado del sur de Estados Unidos, cada nuevo destino es una decisión que se toma con la misma seriedad con la que se eligieron en su momento: en pareja, pero también con la compañía silenciosa de la otra. Las conocí mientras leía sobre una amistad que arrancó en Zambia, durante una misión humanitaria, y que se sostuvo después con cartas, llamadas y, sobre todo, con valijas.

Las dos son viudas, madres, abuelas y bisabuelas. Cuando sus hijos ya eran independientes y la casa había quedado más grande que de costumbre, decidieron regalarse algo que muchas personas mismas lo reconocen, postergan durante años: una vuelta al mundo en 80 días, inspirada en la novela de Julio Verne. Para entonces tenían 81 años y ya habían hecho juntas otros recorridos, entre ellos un viaje en el ferrocarril Transiberiano. Lo que empezó como una excepción fue convirtiéndose, de a poco, en una forma de habitar el tiempo.

Argentina, en el álbum compartido

En 2023 estuvieron en la Argentina y, según contaron, esa etapa dejó huellas que todavía mencionan con detalle. Conocieron las Cataratas del Iguazú, disfrutaron del tango, participaron de actividades rurales en el campo y recorrieron el Cementerio de Recoleta, ese lugar donde la historia parece conversar con los visitantes en voz baja. La visita al país se sumó a otras experiencias que atesoran: las pirámides de Egipto, la Gran Barrera de Coral en Australia, un vuelo sobre el Everest, la aurora boreal en Finlandia, la isla de Pascua, el Amazonas y las cataratas Victoria. Y, sin embargo, cada vez que les preguntan qué es lo que más les importa, ambas coinciden en algo que no figura en ninguna postal: los encuentros con personas locales.

“Quizás avancemos más despacio, pero no queremos que un número decida lo que podemos o no podemos hacer.”Sandra y Eleanor
  • Subir escaleras sin pedir permiso
  • Navegar en ríos y mares abiertos
  • Practicar snorkel en aguas tropicales
  • Realizar excursiones a pie por ciudades y reservas
  • Seguir aprendiendo idiomas y costumbres en cada destino

Una nueva etapa en el horizonte

A esta altura de la nota, la pregunta que me hago —y que probablemente se haga cualquiera que lea su historia— es qué las empuja a seguir. Ellas lo explican con una frase que, si uno la piensa despacio, parece una declaración de principios: “Nuestras familias nos apoyaron mucho en nuestros viajes”, señalaron, aunque admitieron que algunas decisiones todavía despiertan dudas entre sus seres queridos. La autonomía, en la adultez mayor, no es un regalo que llegue solo: hay que sostenerla cada día, y a veces hay que defenderla frente a un hijo preocupado o un nieto que pregunta por qué a esa edad. Hamby, además, recorrió alrededor de 130 países a lo largo de su vida, una cifra que dimensiona el recorrido.

El próximo capítulo ya está en carpeta. Las viajeras proyectan una nueva etapa por Asia, con destinos que incluyen a Bután, Brunéi, Laos, Timor Oriental y Filipinas, y también quieren conocer Chichén Itzá, en México. Volviendo a la escena inicial, la de esas dos amigas en una cocina de Texas con el mapa abierto, una piensa que hay diálogos que no necesitan argumentos: alcanzan con un en el mapa, dos valijas y la decisión compartida de seguir caminando, despacio si hace falta, pero sin detenerse. La pregunta que queda flotando, y que se las devuelvo a quienes leen, es más simple y más difícil a la vez: qué actividad o viaje les gustaría iniciar en una nueva etapa de la vida.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

Te puede interesar