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Viernes, 16 de octubre de 2026
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A más de quince años del final de "Perdidos", Lindelof por fin aclara el verdadero significado de los "flash sideways": la isla fue real y la otra línea, no

El cocreador de la serie volvió a desmentir la teoría del purgatorio, contó cómo se inspiró en un antiguo texto budista para construir la sexta temporada y reveló en qué momento exacto de la producción nació la idea de esa dimensión donde los personajes no se conocen entre sí. Una explicación que, a esta altura, sigue generando debate entre los fans.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 49 d
A más de quince años del final de "Perdidos", Lindelof por fin aclara el verdadero significado de los "flash sideways": la isla fue real y la otra línea, no

Me imagino la escena: una mesa larga en algún edificio de los antiguos estudios de ABC, donde Damon Lindelof, ya con el peso de seis temporadas encima, les cuenta a los guionistas de "Perdidos" que el final que todos venían rumoreando en foros y cafés no era, ni por casualidad, lo que la mayoría pensaba. La isla no era el purgatorio. Hurley y Ben no estaban muertos. Y ese universo paralelo donde el vuelo Oceanic 815 nunca se estrella, ese que durante años alimentó la teoría más famosa de internet, tampoco era una línea temporal alternativa ni una paradoja científica al estilo "Volver al futuro". Era otra cosa, algo mucho más delicado, y la explicación recién ahora, más de quince años después del último fotograma de Jack Shephard cerrando los ojos en una playa de Honolulu, se terminó de entender del todo.

Lo que sigue es la versión completa de lo que Lindelof aclaró sobre el cierre de una de las series más influyentes de la historia de la televisión, y de paso, un viaje a uno de los debates culturales más largos que dio el género en el siglo XXI.

La teoría más famosa y por qué nunca funcionó

Durante años circuló, con la fuerza de un evangelio fan, la idea de que todo lo visto en la isla había sido una representación del purgatorio. Que Jack, Kate, Sawyer, Hurley y compañía estaban muertos desde el vamos y que la selva, los Otros, el humo negro y la Iniciativa Dharma formaban parte de un limbo diseñado para que las almas se reencuentren antes de seguir su camino.

Lindelof lo desmintió en varias oportunidades, y volvió a hacerlo con una frase tajante: "Todo lo que siempre te hemos mostrado, todo lo que ocurre en la isla, ocurrió. Absolutamente, al cien por cien". Es decir, la Iniciativa Dharma fue real. La isla fue real. Y al terminar la serie, según su creador, Hurley y Ben continuaban operando allí. La muerte de Jack en la última escena pertenece al hilo principal, al relato de lo que efectivamente sucedió en esa geografía imposible.

Entonces, ¿qué eran los "flash sideways"?

Acá viene la parte que más confusión generó y que Lindelof finalmente se sentó a explicar con tiempo. Los "flash sideways" de la sexta temporada, esa línea narrativa donde los personajes no se conocen, donde Jack tiene un hijo que en la línea principal nunca existió y donde el avión de Oceanic llega sano y salvo a Los Ángeles, no son una realidad alternativa ni un universo paralelo. Son la representación de lo que les pasa a los personajes después de muertos. Un estado intermedio. Una especie de hall de entrada a lo que venga después.

La idea, según contó el propio Lindelof, no fue un capricho de último momento. Nació entre la tercera y la cuarta temporada, cuando los guionistas ya tenían decidido que la serie terminaría con la muerte de Jack. La simetría entre el ojo que se abre en el piloto y el ojo que se cierra en el final les parecía la conclusión correcta. El problema era otro: cómo mostrar lo que le pasaba al personaje después, sin que el público se aburriera o se sintiera engañado.

Un libro tibetano y una decisión clave de guion

La respuesta la encontraron en un texto milenario: el Bardo Thodol, conocido en Occidente como el Libro tibetano de los muertos. El concepto central del Bardo describe un estado en el que una persona muere pero no sabe que está muerta. Nadie puede decirle lo que pasó, aunque sí puede recibir señales. Lindelof lo resumió con una sencillez que, a esta altura, muchos fans agradecen: "La idea de Bardo es un lugar al que vas cuando mueres pero no sabes que estás muerto. Nadie puede decírtelo".

Para que el recurso no resultara obvio desde el arranque, los guionistas introdujeron los viajes en el tiempo al final de la cuarta temporada y construyeron toda la quinta sobre esa base. La intención, confesó Lindelof, fue que el público interpretara los "flash sideways" como una paradoja temporal hasta que los propios personajes, al recordar situaciones que en esa línea nunca habían vivido, forzaran la pregunta inevitable: ¿cómo pueden recordar algo que nunca les pasó? Esa pregunta, que funciona como una grieta en el relato, es la pista que abre la puerta al verdadero significado.

Lo que se vio y lo que no, en una lista simple

  • La isla, los Otros, la Iniciativa Dharma y el humo negro fueron reales y ocurrieron en el hilo principal de la historia.
  • Los "flash sideways" no son una línea temporal alternativa ni una paradoja científica: son la experiencia de los personajes después de muertos, inspirados en el concepto de Bardo.
  • Jack muere en la última escena y ese cierre pertenece al relato principal, no al universo paralelo.
  • Al finalizar la serie, Hurley y Ben quedaron a cargo de la isla.
  • La idea de la dimensión post mortem se decidió entre la tercera y la cuarta temporada, cuando ya se sabía que la serie cerraría con la muerte de Jack.
  • Para ocultar el recurso hasta el momento indicado, los guionistas sumaron viajes en el tiempo al final de la cuarta temporada y los sostuvieron durante toda la quinta.

Si me permiten la opinión, y ya que en esta columna uno siempre se permite una al final, lo más interesante de toda esta explicación no es la respuesta en sí, que los fans más pacientes venían intuyendo desde 2010. Lo más interesante es el método: un equipo de guionistas que, en lugar de cerrar la serie con un giro efectista o con una explicación científica al uso, fue a buscar a un texto budista de hace más de mil años para construir una metáfora sobre lo que viene después de la muerte. En una época donde gran parte de la televisión de culto apostaba por la trampa intelectual y el giro de tuerca como fin en sí mismo, "Perdidos" eligió algo mucho más arriesgado: hablar de duelos, de despedidas y de personajes que, aún sin saberlo, siguen buscándose del otro lado. La serie tuvo sus problemas, sus tramos de más y sus resoluciones que no conformaron a todo el mundo. Pero esa decisión, a la distancia, sigue siendo de las más valientes que se vieron en una pantalla chica. Y ahora, con esta explicación ya en circulación, los fans que durante quince años discutieron en foros y asados podrán, por fin, cerrar el debate con una sonrisa cómplice.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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