Boca tiene cuatro llaves para la Libertadores y un mes que no da respiro
Tras dejar en el camino a Racing en la Copa Argentina, el equipo de Arruabarrena suma cuatro caminos al máximo torneo continental y un calendario de ocho partidos en treinta días que incluye la serie ante Vasco da Gama.
Me lo imagino a Riquelme sacando el pulgar para arriba en el palco, esa mueca que ya es marca registrada cuando el Xeneize la rompe. Y la rompió: Boca le ganó a Racing, se metió entre los cuatro mejores de la Copa Argentina y, de paso, se subió al podio de la tabla anual, donde hoy es tercero. Son tres puntos de distancia con el segundo, que es el Rojo, y cinco con el líder que sigue siendo Estudiantes. La foto, en este momento, lo muestra con cuatro llaves para llegar a la Libertadores 2027, una por cada ventanilla que tiene abierta el reglamento.
Las cuatro puertas que tiene a disposición
- Ganar la Copa Argentina: el próximo escollo es Banfield, con cruce tentativo para el martes 6 de octubre en cancha neutral. Si lo supera, lo espera el ganador entre Atlético Tucumán, Estudiantes o Platense. El trofeo entrega plaza directa a la fase de grupos.
- Salir campeón del Torneo Clausura: en la Zona A, el objetivo inmediato es asegurar el boleto a los octavos de final. De ahí en más, son cruces de eliminación directa hasta levantar la copa y quedarse con el pasaje internacional.
- Levantar la Copa Sudamericana: ya tiene rival en semifinales, Vasco da Gama, con la ida el 13 de octubre en La Bombonera y la vuelta el 20 en Brasil. Si pasa, va por el título ante Atlético Mineiro o Montevideo City Torque. Otra vez, campeón y a la Libertadores.
- Quedar entre los tres primeros de la tabla anual: no hace falta salir campeón, alcanza con terminar el año en el podio. Boca hoy está tercero, con la diferencia ya mencionada respecto de Independiente y Estudiantes.
Me acuerdo de cuando el Vasco daba cátedra en la Bombonera por la Libertadores del 98. Aquello duele todavía, lo confieso. Pero la serie de hoy es por la Sudamericana, y se juega en otro escenario: el primer chico en casa, la definición en San Januario. El Xeneize llega con el envión de haber despachado al clásico rival y con la obligación de no tropezar en Brasil. Del otro lado de la llave están el Galo mineiro y el City Torque, nombres de peso que prometen una final caliente si el conjunto de Arruabarrena logra meterse.
El mes que se viene: ocho partidos en treinta días
Lo que viene es un calendario que corta la respiración: ocho compromisos en treinta días, o sea casi un encuentro cada tres días y medio. El cuerpo técnico tendrá que rotar, dosificar cargas y leer cada partido con la calculadora en la mano. No se puede descartar ninguna de las cuatro llaves porque todas suman. El Clausura, además, tiene doble premio: los puntos no solo sirven para pelear el título, también alimentan la tabla anual, donde el Xeneize hoy respira desde el podio.
Así las cosas, el próximo compromiso será contra Banfield por la Copa Argentina, en fecha tentativa para el 6 de octubre. Después, el 13 y el 20, la serie ante el Vasco. Y en el medio, los compromisos del Clausura que pueden terminar de asegurar el boleto por la vía de la tabla anual. La pregunta queda picando: ¿qué torneo debería priorizar el Xeneize en este tramo del año? Porque soñar con todo es lindo, pero el calendario, querido lector, no perdona.
