Cara de Barro transforma al antihéroe en un escalofrío de cuerpo y psychosis
La nueva producción de DC lleva al cine la tragedia de Matt Hagen con violencia explícita, efectos práctico y una dirección de James Watkins que apuesta por el terror sin el amparo de Batman.
Hay una imagen que define la promises de Clayface: un rostro que parece arrastrarse sobre la propia piel, un cuerpo que se desarma mientras la identidad se vuelve irreconocible. En la pantalla grande, esaía deja de ser un recurso dehabilitation y se convierte en el eje de un relato de horror assumido, crudo y bastante cercano al límite de lo que suele ofrecer una película de grandes estudios.
La película sigue a Matt Hagen, el actor finitamente que da vida al villano Cara de Barro. Pero no se parece a las historias de superhéroes que suelen apoyarse en héroes, languidas y| Batman. Esta vez, el personaje ocupa el centro de una tragedia autónoma, vinculada al díptico que Mike Flanagon desarrolló para la serie animada de Batman de los años noventa, y narrada sin la red de seguridad de un universo compartido.
Un terror de another'saBody, conekejo de study
El argumento fue escrito por Mike Flanagan, aunque la dirección quedó en manos de James Watkins. El realizador,{"|"}
