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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Celine Dion cantó en París, se quebró en la primera nota y volvió a soñar después de seis años de silencio

La canadiense abrió una residencia de 16 funciones en el Plenitude Arena, a las afueras de la capital francesa, y protagonizó un regreso que se construyó entre lágrimas, abrazos imaginarios al público y una promesa finalmente cumplida, seis años después de su última actuación en vivo.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 31 d
Celine Dion cantó en París, se quebró en la primera nota y volvió a soñar después de seis años de silencio

El aire del Plenitude Arena, ese estadio flamante que todavía huele a inauguraciones recientes en los suburbios de París, se cortó de golpe cuando las luces bajaron y el primer acorde de "On ne change pas" empezó a sonar desde las bandejas. Celine Dion, envuelta en un vestido que la hacía verse como siempre, como nunca, como ella misma después de tanto tiempo, alcanzó a cantar apenas el arranque de la introducción y se le quebró la voz. No fue un quebranto técnico ni un gesto calculado: fue el llanto genuino de alguien que vuelve a un escenario que pensó que tal vez no volvería a pisar nunca más. Las cámaras mostraron a los músicos mirándose de reojo, conteniendo la propia emoción, mientras ella secaba lágrimas, recuperaba aire y volvía a intentarlo. Yo, que la vi crecer en los escenarios desde los tiempos del "D'eux" con Jean-Jacques Goldman, no puedo evitar pensar que pocas veces en mi vida de espectadora vi un regreso tan cargado de verdad.

Una pausa, una promesa rota y un público que la esperaba con los brazos abiertos

Una pausa, una promesa rota y un público que la esperaba con los brazos abiertos

Cuando logró calmarse, Dion tomó el micrófono y habló de frente, como se habla cuando uno no tiene nada que esconder: "Me había prometido no llorar. No cumplo mis promesas", dijo, y la sala entera se rio con ella y también por ella. Acto seguido, ya recomponiéndose, agregó: "Pero estoy muy feliz de verlos a todos. Los extrañaba. Voy a cantar para ustedes sin llorar." Prometió y cumplió, porque el resto del show fue una sucesión de temas clásicos, baladas en francés e inglés, y ese cuerpo a cuerpo con la gente que la cantante supo construir a lo largo de cuatro décadas sobre los escenarios del mundo.

“Me había prometido no llorar. No cumplo mis promesas.”Celine Dion, al abrir la primera fecha de su residencia en París

Seis años de ausencia, una enfermedad silenciosa y un aprendizaje cotidiano

Porque este regreso no es uno más en la larga carrera de la canadiense. Hay que recordar que la última vez que Dion se subió a un escenario fue hace seis años, en 2019, antes de que el mundo se detuviera por la pandemia y antes de que su propio cuerpo empezara a jugarle una partida muy difícil. En 2022, la artista contó públicamente que le habían diagnosticado el síndrome de la persona rígida, una enfermedad neurológica y autoinmune poco frecuente, que compromete el control muscular y puede provocar espasmos severos. La condición la obligó a cancelar una gira completa y a mantenerse alejada de los escenarios durante años, en silencio, lejos de los flashes y de las cámaras.

Durante el concierto, la propia Dion describió el proceso que atravesó para aprender a convivir con la enfermedad: "Al convivir con ello día tras día, he llegado a aceptarlo. Y he decidido convertirlo en mi razón de vivir", sostuvo en uno de los momentos más conmovedores de la noche. También recordó la promesa íntima que se había hecho a sí misma: "Prometí volver, regresar a los escenarios. Así que aquí estoy: cantando para ustedes y para mí, ¡cantando en vivo!". Cuando uno escucha esas palabras, se da cuenta de que no hay marketing ni operación comercial que aguante: hay una mujer que peleó contra su propio cuerpo y volvió.

Una residencia que recién empieza y una gira que se estira hasta 2027

La residencia que se inauguró en el Plenitude Arena, a las afueras de París, contempla 16 funciones entre septiembre y octubre de este año, a las que se sumarán otras diez fechas ya confirmadas para mayo de 2027. Es decir, lo que pasó este lunes fue apenas la puerta de entrada a una serie de noches que, por lo que se vio en la primera, prometen ser de las más emocionantes de la música pop reciente. Al cerrar la primera función, Dion dejó la frase que terminó de resumir la velada entera: "Muchas gracias. Acabo de cumplir un sueño."

Una opinión, a confesión de parte

Si me preguntan a mí, lo que ocurrió en ese arena de las afueras de París fue bastante más que un concierto: fue una clase de resiliencia en vivo, de esas que a uno, como periodista y como espectadora común, le reconcilian con el oficio de subir a un escenario. No se trata de romantizar la enfermedad ni de convertir a Dion en una heroína de manual, sino de reconocer que, a los 57 años, después de seis sin cantar en público y con un diagnóstico de los más complejos que existen, volver a pararse frente a un micrófono y bancarse la emoción hasta casi no poder terminar la primera canción tiene un mérito enorme. Por eso, cuando la escucho decir eso de "acabo de cumplir un sueño", no puedo más que coincidir: también fue un sueño cumplido para todos los que crecimos con sus baladas sonando de fondo en cumpleaños, casamientos y despedidas. Que sean muchas más noches, Celine.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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