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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Dieciocho inversores llevan a la Justicia a Hernán Casciari: "Compramos un sueño y nos terminaron dando menos del 3%"

Siete producciones audiovisuales, más de 23.640 bonos vendidos y una denuncia penal que sacude al escritor y a su empresa Orsai Audiovisuales. Los denunciantes aseguran haber aportado entre 50 y 3.000 dólares por proyecto y recuperarse apenas una ínfima parte de lo invertido.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 1 h
Dieciocho inversores llevan a la Justicia a Hernán Casciari: "Compramos un sueño y nos terminaron dando menos del 3%"

Hay un rincón del under porteño que se llenó de cineastas con barba, pizarras con post-its de colores y mucha fe en que esta vez, sí, iba a ser diferente. A esa mesa se sentaron, entre 2020 y 2024, miles de personas que sacaron la tarjeta, juntaron los dólares que tenían abajo del colchón y compraron un sueño compartido: que el cine independiente podía financiarse entre todos y devolver, al menos, lo invertido. Lo que pasó después es lo que ahora terminó en una denuncia penal en los tribunales porteños: dieciocho de esos inversores decidieron ponerles nombre y apellido a la frustración y arrastraron a la Justicia a Hernán Casciari y a su empresa Orsai Audiovisuales.

La denuncia, que lleva la firma del abogado Ariel Gil Ces, fue presentada ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 34 y quedó radicada en la Fiscalía N.º 16. Según el escrito al que tuve acceso, los denunciantes invirtieron en siete proyectos audiovisuales con aportes individuales que iban de los 50 a los 3.000 dólares, y en la mayoría de los casos aseguran haber recuperado menos del 3% de lo que pusieron. No estamos hablando de tiburones financieros: hablamos de madres y padres que juntaron con esfuerzo lo que tenían pensado gastar en vacaciones o en el negocio propio que querían abrir.

Los proyectos bajo la lupa

  • "Sola en el Paraíso" (2020): documental sobre la actriz Justina Bustos en pandemia. Reunió 938 participaciones y, según la denuncia, terminó subido gratis a YouTube sin aviso a los inversores. María Alecia Izturriaga, que compró un bono de 50 dólares, declaró: "Encima de que no se promocionó ni se supo más nunca qué pasó con eso, la suben gratis sin avisar".
  • "La Uruguaya": basada en la novela de Pedro Mairal, habría recaudado unos 600.000 dólares a través de 1.967 participaciones. La película fue vendida a Disney por el mismo valor que costó producirla, lo que permitió recuperar el capital pero sin rentabilidad. Para mover el dinero de la colecta, el futbolista uruguayo Sebastián Fernández prestó su cuenta personal en el Banco Santander de Uruguay.
  • "Canelones" (desde 2021): juntó 5.495 participaciones y pasó de ser una miniserie de seis capítulos a una de cuatro y, finalmente, a película, sin rendiciones económicas separadas por etapa. Marcelo Vaccarili, que aportó 1.200 dólares, declaró: "Cuando los actores elegidos fueron actores reconocidos como Barassi, Rada, Llinás y Bordón, no tuve dudas del éxito de la serie". El estreno en cines está anunciado para el 6 de agosto de 2026.
  • "La Muerte de un Comediante" (2025): la ópera prima de Diego Peretti. Es el proyecto con más reclamo: 10.139 participaciones y una recaudación declarada de más de 1.800.000 dólares. Los retornos que informaron los denunciantes van de 1 a 84,60 dólares. Sebastián Angelini, que invirtió 2.900 dólares, dijo que con esa plata pensaba abrir un negocio.

El dato más fuerte para dimensionar lo que está pasando es que, sumando los siete proyectos denunciados, se vendieron alrededor de 23.640 participaciones. Cuidado con leerlo mal, porque el número no significa esa cantidad de personas: muchos inversores compraron bonos en más de una producción, así que la cifra real de ahorristas damnificados es menor. Pero cuando se multiplica esa cantidad por años de espera, mensajes sin respuesta y liquidaciones que nunca llegaron, el golpe deja de ser estadístico y se vuelve algo profundamente humano.

Y acá quiero ser honesta con quien me lee, porque hago este trabajo desde hace años y a veces toca mirar para adentro antes de mirar para afuera. Yo vi cómo se anunciaba cada colecta con un video largo, con la voz calma de Casciari explicando que el cine independiente necesitaba otro modelo, que la cultura no podía seguir dependiendo de los mismos de siempre. A muchos nos cerró el relato. A mí, particularmente, me había copado la idea de que cualquiera pudiera ser socio de una película y cobrar cuando la película funcionara. Es justo reconocer que aquella primera edición del festival Orsai, la literaria, tenía algo genuino, algo de peña de barrio con lecturas a la gorra, y por un momento pareció que esa lógica podía trasladarse al cine sin tropiezos. Lo que dice la denuncia que está sobre el escritorio del fiscal es que los tropiezos existieron, que no se comunicaron a tiempo y que la diferencia entre "negocio raro" y "estafa" se define en un mostrador al que muchos inversores nunca pudieron llegar.

Mientras la Justicia avanza con la investigación, lo que queda flotando en el aire es una pregunta incómoda para todo el ecosistema cultural argentino: ¿cuántos proyectos más funcionan bajo esta lógica de "inversión colectiva sin demasiadas respuestas"? Porque cuando la cultura se financia con el esfuerzo de gente que sueña con abrir un local o mandar a los hijos a un viaje de egresados, el contrato tácito es bastante serio: no devolver lo prometido no es sólo un descuadre contable, es una forma de romper la confianza.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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