Juana Viale vuelve a tomar las riendas del fin de semana mientras Mirtha Legrand pelea por volver a casa
La producción confirmó que la nieta de la Chiqui seguirá al frente de La noche de Mirtha y Almorzando con Juana durante toda la internación. El Sanatorio Mater Dei asegura que la conductora evoluciona bien, aunque los médicos prefieren que siga bajo observación unos días más. Jimena Monteverde contó cómo la encontró y hasta tiró una frase que pinta el clima familiar.
Lo que arrancó como un reemplazo de fin de semana largo se estiró y, según lo que acordó la producción, se va a sostener un poco más. Juana Viale volvió a quedar al frente de los dos ciclos que Mirtha Legrand condujo durante décadas, en este caso La noche de Mirtha, el sábado a la noche, y Almorzando con Juana, el domingo al mediodía, mientras su abuela se repone en el Sanatorio Mater Dei de una neumopatía que, por estas horas, la tiene a mal traer pero también a buen puerto.
Cómo sigue el parte médico
El último informe del sanatorio fue claro y, al mismo tiempo, cauto: la paciente evoluciona favorablemente, mejora día a día y, si todo sigue como hasta ahora, el viernes habrá un nuevo comunicado. Aun con esa buena letra, los profesionales decidieron que Legrand continúe internada durante los próximos días para sostener los controles y los cuidados que requiere un cuadro de este tipo, que no es menor a los 98 años que carga con una energía que ya quisiera más de uno de 60.
“Mirtha está muy bien. Ayer vio tele y está durmiendo muy bien. Se quiere ir a su casa.”Jimena Monteverde, cocinera de los programas
Esa frase la soltó Jimena Monteverde, que conoce a Mirtha de adentro porque cocina hace años en su mesa y sabe leer las ganas que le pone a cada domingo. Lo curioso es que la propia Jimena aclaró que no habló directamente con ella y que la información le llega por familiares y allegadas, un detalle que vale la pena subrayar para no meter la pata: en estos casos, cada palabra que sale de un entorno tan sensible hay que leerla con cuidado.
También contó que la conductora venía con mucha tos y que la decisión de internarla fue tomada por prevención, para que tuviera una atención más cercana y no terminara complicándose en su casa, donde, por carácter, ella siempre quiere estar y nunca se queda quieta. Esa pulseada entre el carácter de Mirtha y la prudencia médica es, en el fondo, lo que define estos días.
Mientras tanto, la pantalla del fin de semana mantiene el mismo esquema que ya probó su eficacia: Juana Viale conduciendo, la mesa servida con los invitados de siempre y un equipo que conoce al dedillo el ritmo de estos ciclos. Es el mismo dispositivo que se activó la vez anterior que Mirtha debió ausentarse, y la producción confía en que el público lo acompañe como lo viene acompañando, sin sobresaltos y con la calidez de siempre. Porque una cosa es leer un parte médico y otra muy distinta es sentarse el sábado a la noche frente al televisor esperando esa música inconfundible que abre La noche de Mirtha.
Qué se sabe hasta ahora y qué falta
Hasta acá, lo confirmado es que Juana sigue, que Mirtha mejora y que el regreso de la Chiqui no tiene fecha. La producción no apura los tiempos y prefiere atarse a lo que digan los médicos. Y yo, que vengo siguiendo estas idas y vueltas desde hace años, te confieso algo: cada vez que Mirtha se aleja de la pantalla uno siente que falta una mesa que es casi una plaza pública, donde se cruzan la política, el chimento y la vida misma con una franqueza que ya no existe en casi ningún otro lugar de la televisión argentina. Por eso, más allá del parte y de los reemplazos, lo que uno celebra es que esté bien, que quiera volver a su casa y que, cuando le den el alta, la veamos otra vez sentada en esa cabecera que es, sin exagerar, un patrimonio de todos.
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