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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El adenocarcinoma que le detectaron al papa León XIV: qué se sabe de la cirugía y qué dicen los especialistas sobre el pronóstico

El Vaticano confirmó que al pontífice le extirparon el lóbulo inferior derecho en el Policlínico Gemelli. El neurólogo Conrado Estol explicó cómo se evalúa la evolución y por qué los estudios genéticos del tumor pueden orientar el tratamiento.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 1 d
El adenocarcinoma que le detectaron al papa León XIV: qué se sabe de la cirugía y qué dicen los especialistas sobre el pronóstico

El sol romano entra por los ventanales del Policlínico Gemelli y, en una habitación del noveno piso, un hombre de sesenta y nueve años se apoya contra el respaldo de la cama, da unos pasos cortos por el pasillo y vuelve a sentarse, mientras una enfermera controla la saturación. La escena que describen los partes oficiales del Vaticano es la de Jorge Mario Bergoglio, ya conocido como León XIV, en su segundo día de recuperación tras una cirugía que el mundo entero observa con atención: le extirparon el lóbulo inferior derecho del pulmón por una lesión que, según confirmó el examen histológico, correspondía a un adenocarcinoma pulmonar.

Una operación de noventa minutos y un diagnóstico en el quirófano

La intervención duró alrededor de una hora y media, según informó la oficina de prensa de la Santa Sede. La técnica utilizada fue una lobectomía videoasistida, es decir, una extracción del lóbulo completo a través de pequeñas incisiones y con ayuda de una cámara, sin abrir el tórax de manera convencional. Mientras el equipo quirúrgico trabajaba, un patólogo examinó muestras en tiempo real para confirmar que el tejido correspondía a un adenocarcinoma y no a una cicatriz o una fibrosis, aunque el diagnóstico definitivo llega después, con el estudio microscópico completo.

En las horas siguientes, el pontífice retomó la alimentación habitual, hizo sesiones de kinesiotapia respiratoria y empezó a caminar dentro de la habitación. La evolución fue descrita como normal. Para entender por qué se tomó la decisión de sacar todo el lóbulo y no solo el nódulo, conviene revisar lo que dijo el neurólogo Conrado Estol, desde Buenos Aires, en diálogo con distintos medios.

El tumor más frecuente entre quienes nunca fumaron

Estol, que sigue el caso de cerca, recordó que el adenocarcinoma es el subtipo de cáncer de pulmón más común entre las personas no fumadoras: representa entre el 55 y el 80 por ciento de los casos en ese grupo, según las series internacionales. A diferencia de otros tumores pulmonares, suele ubicarse en la periferia del órgano, lejos de los bronquios principales, y por eso tarda más en dar síntomas: como no obstruye una vía aérea gruesa, puede crecer durante meses sin tos, sin sangre en el esputo y sin falta de aire evidente.

Qué se mira para saber cómo viene el pronóstico

El especialista explicó que después de una lobectomía hay tres datos clave que aún no se conocieron públicamente y que definen el pronóstico: el tamaño exacto del nódulo, el estado de los ganglios linfáticos cercanos y si la pleura, esa membrana que envuelve el pulmón, está comprometida. Como ilustración orientativa, planteó un escenario: si el nódulo mide dos centímetros, los ganglios están libres y no hay compromiso pleural, la sobrevida a cinco años puede acercarse al 99 por ciento. Subrayó, eso sí, que se trata de un ejemplo y no del caso concreto, porque la información oficial no detalla esas mediciones.

“Si el nódulo mide dos centímetros, los ganglios están libres y no hay compromiso pleural, la sobrevida a cinco años puede acercarse al noventa y nueve por ciento. Es un escenario posible, no el del paciente.”Conrado Estol, neurólogo

La genética del tumor, la próxima frontera

En paralelo a la recuperación, laboratorios especializados están analizando la genética del adenocarcinoma. Ese estudio puede detectar mutaciones específicas, como las del EGFR, KRAS, BRAF, HER o MET, que permiten indicar terapias dirigidas administradas por vía oral. La inmunoterapia, en cambio, se aplica de forma intravenosa. Estol aclaró que ambas opciones pueden perder efectividad con el paso del tiempo, por lo que el seguimiento oncológico continuo es parte del tratamiento y no un trámite posterior.

Mientras tanto, en la habitación del Gemelli, León XIV sigue dando pasos cortos, comiendo con apetito y respondiendo mensajes. La escena initial —un Papa sentado al borde de la cama, con la vía todavía puesta— se repite cada mañana y se transforma, sin prisa, en la postal de una recuperación que el mundo mira porque combina dos cosas que suelen ir separadas: la fragilidad de un cuerpo operado y la solidez de una estructura médica capaz de sacar un lóbulo entero, mirarlo al microscopio y empezar a decidir, con esos datos, cómo sigue la historia.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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