El western que Clint Eastwood no se cansa de revisitar y por qué sigue pegando duro
A casi medio siglo de su estreno, "El fuera de la ley" se mantiene como la película preferida del propio Eastwood y también de Morgan Freeman. Repaso de un clásico que, según su protagonista, sigue teniendo esa tensión que hace que cualquier cosa pueda pasar.
Imaginate la escena: una pantalla grande, un corral polvoriento, un hombre que mira el horizonte después de perderlo todo. Eso es "El fuera de la ley", la película que Clint Eastwood dirigió y protagonizó en 1976 y que, casi cincuenta años después, sigue siendo la que más le nombran en la calle cuando lo reconocen en cualquier aeropuerto de Estados Unidos o de Europa. El propio actor y director la revisó hace poco y no dudó en confirmar que "todavía se mantiene muy bien", una afirmación que, viniendo de alguien que lleva más de seis décadas frente a una cámara, no es poca cosa.
Un granjero en busca de justicia
La historia es de las que ya forman parte del ADN del western moderno, aunque en su momento parecía una bocanada de aire fresco. Josey Wales es un granjero que pierde a su familia durante la Guerra Civil estadounidense y se convierte en un fugitivo buscado incluso después de terminada la contienda. El guion original, escrito por Philip Kaufman y Sonia Chernus, le permitió a Eastwood construir un personaje silencioso pero cargado de dolor, que va armando una pequeña comunidad de marginados mientras lo persigue un grupo de jinetes sureños. Esa tensión entre el hombre roto y la imposibilidad de volver a empezar es, a mi entender, la gran potencia de un relato que se mueve mucho más por gestos y por silencios que por grandes parlamentos.
- Costó unos tres millones de dólares y recaudó más de 31 millones solo en el mercado norteamericano, lo que la convirtió en un éxito comercial inesperado para un western en plena crisis del género.
- Marcó un punto de inflexión en la carrera de su director: fue el primer guion que Eastwood sintió verdaderamente propio, después de una etapa marcada por los spaghetti westerns que él mismo reconoce haber capitalizado pero que no lo terminaban de representar como autor.
- Diez años después se filmó una secuela, "El regreso del fuera de la ley", sin la participación del actor principal y con muy poca huella en la memoria del público, lo que terminó de confirmar que el verdadero corazón del relato estaba en esa primera entrega.
“La volví a ver hace poco y todavía se mantiene muy bien. La vi como una alegoría, pero trata tanto sobre la Guerra Civil, una de las más sangrientas e impactantes de la historia estadounidense porque enfrentó a estadounidenses contra estadounidenses. Trataba sobre un hombre decepcionado por eso.”Clint Eastwood, en declaraciones a la revista Empire
Vietnam, alegoría y vigencia
Hay algo que siempre me llamó la atención cuando uno repasa la carrera de Eastwood y que él mismo blanqueó en la entrevista con Empire: la película llegó a los cines en un momento muy particular, justo cuando Estados Unidos digería la derrota en Vietnam, y ese contexto le dio al western una lectura que autor buscaba de manera explícita. Esa dimensión alegórica, sumada a la crudeza de la violencia y al retrato de un país fracturado, es lo que mantiene al film vivo en cualquier conversación sobre el género, porque no se queda en la nostalgia de los duelos al mediodía sino que se anima a preguntar qué pasa cuando el soldado vuelve a casa y la casa ya no existe.
No es el único que la defiende con esa convicción. Morgan Freeman, que compartió cartel con Eastwood en "Sin perdón" (1992), también la puso en lo más alto de la filmografía de su compañero de elenco: "Me gustan todas las películas con Clint, pero 'El fuera de la ley' es la que no puedo dejar pasar", dijo, y la frase resume bastante bien lo que sienten muchos espectadores que se acercaron a ella en distintas décadas.
“Los spaghetti westerns tenían un estilo muy particular, llamaron la atención y sin duda me impulsaron, pero 'El fuera de la ley' fue el primer guion que realmente me gustó. daba la sensación de que cualquier cosa podía pasar.”Clint Eastwood
Personalmente, cada vez que vuelvo a ver "El fuera de la ley" me pasa lo mismo que describe Eastwood: siento que en cualquier momento puede pasar algo, que la calma del paisaje está a punto de romperse, y eso es algo que muy pocas películas de género consiguen sostener después de tantos años. Si todavía no la viste o si la tenés guardada en algún cajón del VHS familiar, este parece un buen momento para desempolvarla: la prueba de fuego de un clásico es que el paso de las décadas no le haga perder un gramo de tensión, y acá el reloj, por ahora, no le pasó factura. Y ya que estamos, te tiro la pregunta que dejé picando al principio: ¿cuál es el western que vos no podés dejar pasar?
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