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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fibrosis pulmonar: cuando la falta de aire no es solo cuestión de edad y la consulta no puede esperar

Un neumonólogo del Hospital de Clínicas y una reumatóloga del Ramos Mejía coinciden en que el diagnóstico puede demorarse hasta dos años y en que hay pacientes que llegan al consultorio sin haber sentido nunca un síntoma respiratorio. La detección temprana cambia el rumbo de la enfermedad.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 15 d
Fibrosis pulmonar: cuando la falta de aire no es solo cuestión de edad y la consulta no puede esperar

En el consultorio del Hospital de Clínicas, un neumonólogo especializado en enfermedades pulmonares intersticiales mira a su paciente con gesto serio y le dice, casi como al pasar, que esa falta de aire que apareció hace meses cuando subía las escaleras no es una fatalidad propia de los años. Esa escena, que se repite con variantes en distintas guardias del país, resume buena parte del problema que hoy preocupa a los especialistas: la fibrosis pulmonar, una enfermedad que deja cicatrices permanentes en los pulmones y que puede pasar inadvertida durante mucho tiempo, a veces hasta dos años, antes de que alguien termine pidiendo los estudios adecuados.

Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas dedicado a las enfermedades pulmonares intersticiales, es claro cuando describe el cuadro: la fibrosis produce cicatrices en el tejido pulmonar que dificultan la oxigenación de la sangre y pueden estar vinculadas con enfermedades autoinmunes, con partículas inhaladas en el ámbito laboral o con determinados medicamentos. Cuando no se identifica una causa concreta, el cuadro se denomina idiopático, y la diferencia no es menor, porque del origen depende el tratamiento y la frecuencia de los controles. "La pérdida de capacidad para hacer esfuerzos no debe atribuirse automáticamente al envejecimiento", insiste Enghelmayer, y aunque estas enfermedades son más frecuentes después de los sesenta años, recuerda que la edad por sí sola no vuelve normal la falta de aire.

Cuándo consultar y por qué la demora es un riesgo

Las señales de alerta, según repiten los especialistas, son bastante concretas y conviene tenerlas a mano: si la dificultad para respirar se intensifica en pocos días o aparece ante esfuerzos mínimos, la consulta debe ser urgente; cuando se presenta al realizar actividades que antes se toleraban sin problema, o hay una tos seca que persiste en el tiempo, también es necesario buscar una evaluación médica. Esas manifestaciones pueden tener muchas otras causas, desde una anemia hasta un problema cardíaco, y de ninguna manera alcanzan por sí solas para diagnosticar fibrosis pulmonar. Pero ignorarlas es, justamente, lo que hace que el diagnóstico termine llegándose tarde, cuando las cicatrices ya se instalaron.

Para orientar el diagnóstico, el profesional revisa los antecedentes clínicos, las posibles exposiciones laborales o ambientales y los resultados de estudios respiratorios básicos. La tomografía de alta resolución es la herramienta clave, porque permite observar cambios en el tejido pulmonar que una radiografía convencional no llega a mostrar. En la auscultación, hay un detalle que suele llamar la atención del médico entrenado: un ruido similar al sonido del velcro cuando se apoya el estetoscopio sobre la espalda, un indicio que solo el profesional puede interpretar correctamente y que, en el contexto adecuado, orienta la sospecha.

La otra cara: pacientes sin síntomas respiratorios

Hay un segundo escenario, menos visible pero igual de importante, que ocurre en personas que ya tienen diagnosticada una enfermedad autoinmune. En esos casos, no siempre hay molestias que alerten sobre el compromiso pulmonar. Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, explica que quienes tienen esclerosis sistémica deben ser evaluados desde el momento del diagnóstico, mientras que en artritis reumatoidea la búsqueda se concentra en los pacientes que suman factores de riesgo como el tabaquismo o determinados anticuerpos. "En una cohorte argentina en la que participé, el 35 por ciento de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no presentaba síntomas respiratorios", señala Montoya, y agrega que dentro de ese grupo, el 40 por ciento tenía una afectación extensa en la tomografía. El dato, difundido por la especialista en reuniones científicas de la región, cambia la lógica de los controles: ya no alcanza con esperar a que aparezca la tos o la falta de aire, porque una proporción significativa de los afectados transita la enfermedad en silencio.

Lo que queda flotando en el aire, al terminar la consulta, es una sensación incómoda pero también una oportunidad: la de revisar con el médico de cabecera si aquella fatiga que empezó como algo menor merece, cuanto antes, una tomografía y una auscultación en serio. Porque en fibrosis pulmonar, como en tantas enfermedades que avanzan sin ruido, el tiempo que pasa entre el primer síntoma y el diagnóstico suele ser el mismo tiempo que la enfermedad aprovecha para dejar su marca en los pulmones.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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