Judeline le pone su voz a un clásico de 1928 que vuelve a sonar con otro aire
La cantante española suma a la banda de sonido de La bola negra una nueva lectura de Soldadito español, un tema que atravesó casi un siglo de historia, del teatro de revistas al franquismo y ahora a una película que lo resignifica.
Hay una imagen que se me cruza cada vez que aparece la palabra soldado en una canción: la de un payador en una peña cualquiera del cono sur, guitarra en el regazo, entonando coplas que se heredan como se heredan los apellidos. Eso mismo, el peso de los años y la cantidad de historias que un tema puede cargar sobre los hombros, es lo que vuelve tan particular a Soldadito español, esa pieza que casi todo el mundo en España silbó alguna vez sin saber del todo qué estaba cantando. Ahora, en La bola negra, el film de 2025 dirigido por la realizadora extremeña Beatriz M. Centeno, la cosa cambia de aire: Judeline se anima con una versión que, según el material que llegó a la redacción, propone un registro mucho más contenido que las lecturas que la canción tuvo en otras décadas.
Un tema con pedigree de casi un siglo
Porque antes de ser Hit, Soldadito español fue un número dentro de La orgía dorada, una revista teatral que se subió a las tablas del Teatro Price de Madrid el 23 de marzo de 1928. La pluma del compositor Jacinto Guerrero y la del dramaturgo Pedro Muñoz Seca, con Tomás Borrás y Pedro Pérez Fernández también en la autoría, armaron una puesta en diecinueve cuadros que seguía a un dramaturgo obligado a escribir un texto sobre la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. En ese entramado, la canción rendía homenaje a los soldados españoles que pelearon en las campañas de Cuba, Filipinas y el Rif, y fue compuesta en los últimos días de esa última guerra, un conflicto que dejó miles de muertos y que en parte explicaba la nostalgia que empezaba a colarse entre los versos.
“La obra buscaba enardecer y homenajear al Ejército a través de su figura más humilde, pero más importante: el soldado, el soldadito español.”Ministerio de Defensa de España
Después, durante el franquismo, el tema volvió a circular y se asoció de manera directa con ese período. La actriz y cantante Marujita Díaz lo interpretó con un vestuario militar que terminó siendo tan identificatorio como la melodía misma, y la canción quedó pegada a una época que muchos españoles prefieren no revivir demasiado. Por eso la apuesta de Judeline en La bola negra suena, como mínimo, provocadora: se corre del tono épico y, siempre según lo que se difundió sobre la película, propone un registro más íntimo, más cercano al susurro que al pasodoble de clarines.
Yo, que peino canas y todavía tarareo el estribillo cada vez que suena en alguna verbena, confieso que escuchar a una artista de la generación de Judeline reinterpretando esa pieza me generó una mezcla rara: por un lado, la satisfacción de comprobar que ciertas melodías siguen siendo lo suficientemente fuertes como para sobrevivir a quienes las cantaron antes; por el otro, la expectativa de saber si esta nueva lectura se va a quedar en la película o si va a empezar a sonar, también, en recitales y en playlists. La respuesta, por ahora, es una fecha concreta: el 16 de octubre la versión de Soldadito español se publica en plataformas y el público argentino, que suele ser generoso con estas cosas, va a poder escucharla con su propio oído y sacar sus propias conclusiones sobre qué significa, en pleno siglo XXI, cantar a un soldado español que ya no existe más que en la música.
Y queda la pregunta que dejó picando el propio material: qué otras canciones con casi un siglo de historia podrían ganar sentidos nuevos si una buena película las pone a prueba. Si La bola negra logra lo que parece, no sería raro que empecemos a ver, en los próximos años, más rescates de ese tipo. Canciones que creíamos terminadas y que, como pasa siempre con las buenas melodías, todavía tienen mucho para decir.
