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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Jugo de zanahoria versus zanahoria entera: la fibra manda y la diferencia se siente en el cuerpo

Exprimir la verdura concentra agua, potasio y betacaroteno, pero deja afuera la fibra, esa fracción que regula la absorción del azúcar y llena el estómago. Dos nutricionistas de universidades norteamericanas, la línea del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y la recomendación de la Organización Mundial de la Salud ayudan a entender cuándo conviene el jugo, cuándo es mejor la raíz entera y qué mirar antes de sumarlo a la rutina diaria.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 42 min
Jugo de zanahoria versus zanahoria entera: la fibra manda y la diferencia se siente en el cuerpo

A primera hora de la mañana, en la cocina de cualquier hogar argentino, suena el extractor y aparece en la jarra ese líquido naranja intenso que muchos asocian con salud casi instantánea. Yo misma lo he servido más de una vez convencida de que un vaso largo equivale a un bosque de raíces en el plato. Sin embargo, la conversación con dos especialistas y la lectura de las guías internacionales invitan a bajar un cambio y mirar qué queda adentro del vaso y qué se quedó en el pulpito del extractor, porque la diferencia no es un detalle menor sino un cambio de fondo en lo que el cuerpo termina procesando.

Lo que se gana y lo que se pierde al exprimir

La zanahoria entera arrastra fibra soluble e insoluble, esa red vegetal que regula la velocidad con la que el organismo absorbe los azúcares y que además aporta volumen y trabajo al intestino. Cuando se la exprime, esa fracción sólida queda retenida en el colador y al vaso llega un líquido donde se concentran el agua, el potasio y los carotenoides que dan el color anaranjado. La nutricionista Lina Begdache, profesora asociada de la Universidad de Binghamton, lo resumió con una idea que a mí me sirvió de ancla: la zanahoria entera, cruda o apenas cocida, conserva una fibra que el jugo no retiene, y esa fibra es la que modula buena parte del beneficio que uno le atribuye a la verdura.

La dietista Samantha Coogan, directora del programa de nutrición y dietética de la Universidad de Nevada, agregó un dato que a veces se olvida: la zanahoria está compuesta entre el 85 y el 95 por ciento por agua, lo que vuelve a su jugo un buen colaborador de la hidratación cotidiana, aunque sin desplazar al agua simple como referencia para cubrir la necesidad diaria de líquidos.

Betacaroteno, vitamina A, vitamina C y la advertencia sobre el azúcar

  • El betacaroteno responsable del color naranja se transforma parcialmente en vitamina A, un nutriente que el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos vincula con la formación de rodopsina, la proteína de la retina sensible a la luz, y con el mantenimiento de las barreras mucosas del aparato respiratorio y gastrointestinal.
  • La vitamina C presente en el jugo actúa como antioxidante y participa en la producción de colágeno, una función que las especialistas consultadas sumaron al listado de aportes del extracto fresco.
  • Begdache explicó que las vitaminas A y C del jugo participan en funciones del sistema inmunitario, un argumento que suele escucharse en la consulta y que la evidencia acompaña dentro de una alimentación variada.
  • El jugo concentra los azúcares naturales de la raíz y se ingiere más rápido que la verdura masticada, por lo que la Organización Mundial de la Salud los clasifica como azúcares libres y sugiere limitar su consumo a menos del diez por ciento de la energía diaria.
“La zanahoria entera, cruda o apenas cocida, conserva una fibra que el jugo no retiene, y esa fibra modula buena parte del beneficio que se le atribuye a la verdura.”Lina Begdache, nutricionista y profesora asociada de la Universidad de Binghamton

Cómo armar el vaso en casa y qué mirar en los envases

Prepararlo en la propia cocina permite controlar qué va adentro, una ventaja que no es menor frente a las góndolas. Combinarlo con manzana y limón o con pomelo y jengibre modifica el sabor y también la composición nutricional final, por lo que conviene considerarlo al momento de calcular el aporte total del día. En los jugos industrializados, en cambio, aparece un punto crítico: muchos suman azúcares añadidos, y revisarlo en el etiquetado antes de comprar es un paso tan simple como determinante para no pasarse del límite que recomienda la Organización Mundial de la Salud. La misma línea guía pide que los adultos y los mayores de diez años consuman al menos 25 gramos de fibra por día, una cifra que un vaso exprimido no ayuda a completar y que sí empuja la zanahoria entera, cruda o apenas cocida.

Vuelvo a la cocina de la mañana y al vaso naranja servido con la mejor de las intenciones. La escena no cambia, pero la decisión sí: si la idea es sumar hidratación, vitaminas y coloridos al día, el extracto fresco cumple; si la prioridad es la fibra, la saciedad y el trabajo intestinal que regulan la absorción del azúcar, entonces conviene masticar la zanahoria entera, de a bocados y con tiempo. Lo más prudente, coinciden las especialistas, es alternar, leer etiquetas cuando el jugo venga de fábrica y recordar que ningún vaso, por más naranja que sea, reemplaza la rutina de tomar agua, comer verduras y moverse durante el día.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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