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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La isla Santa Teresita: navegación, bosque y fe en el corazón del lago Lácar

En el Parque Nacional Lanín, una pequeña isla guarda una capilla de madera levantada en 1933 por los trabajadores de un aserradero. Cómo llegar, qué se puede recorrer y por qué su historia sigue convocando a vecinos y visitantes.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 11 d
La isla Santa Teresita: navegación, bosque y fe en el corazón del lago Lácar

La lancha corta el agua quieta del lago Lácar y, a lo lejos, la silueta compacta de la isla Santa Teresita aparece recortada contra el cielo patagónico. No hay muelle, no hay arena: las costas son rocosas y empinadas, y uno se arrima como puede, cuidando los pies sobre las piedras, hasta ganar el bosque que ocupa casi todo el terreno. En ese rincón del Parque Nacional Lanín, a pocos kilómetros de San Martín de los Andes, todavía sobrevive una capilla de madera que los antiguos pobladores levantaron con sus propias manos en 1933.

Un destino al que solo se llega por agua

Un destino al que solo se llega por agua

Para organizar la excursión hay que tener un dato clave: la isla no tiene camino terrestre. El acceso es únicamente lacustre, mediante las salidas en lancha o con embarcaciones autorizadas que parten desde San Martín de los Andes y recorren el brazo norte del lago. La isla está ubicada al este de la península Quechuquina, separada de esa punta de tierra por un canal angosto de unos 112 metros. Mide aproximadamente 250 metros de ancho por 375 de largo, y la vegetación cubre alrededor del 90 por ciento de su superficie: predominan los coihues, los cipreses, los maquis y los arrayanes, que dan al lugar una atmósfera sombría y húmeda, muy distinta a la postal soleada que uno suele imaginar cuando piensa en la Patagonia.

Por eso conviene ir preparado: no hay playas donde bajar a hacer un picnic tradicional ni un parador con sombrillas. El acercamiento es lento, con el motor regulado, y el desembarco se hace sobre rocas. Los guías locales suelen recomendar calzado cerrado y algo de abrigo, porque el bosque mantiene temperaturas más frescas que la costa.

La historia de una capilla que nació del trabajo forestal

La historia de una capilla que nació del trabajo forestal

Lo que mantiene viva la memoria del lugar es la capilla Santa Teresita, una construcción pequeña y sencilla, íntegramente de madera, que se levantó para dar respuesta a una necesidad muy concreta: los trabajadores del aserradero de la estancia Quechuquina, que funcionaba en la zona, necesitaban un templo cercano para casarse, bautizar a sus hijos y participar de misas, sin tener que emprender viajes largos por el lago o por senderos de montaña.

La obra fue posible por una cadena de aportes comunitarios: la familia Raguzzi donó la madera, la familia Van Dorsser se hizo cargo de la terminación y, en forma voluntaria, se sumaron empleados del propio aserradero y un carpintero municipal. Así, el edificio quedó atado para siempre al oficio que sostenía a esa comunidad y al paisaje que la rodeaba: los troncos de coihue y ciprés del templo salieron, en buena medida, del mismo monte que los hombres estaban explotando.

Más que un templo: un punto de encuentro para las familias

Más que un templo: un punto de encuentro para las familias

Con el paso de los años, la capilla dejó de ser únicamente el espacio religioso de los trabajadores forestales y se transformó en un punto de encuentro para distintas familias de la zona. Allí se celebraron bautismos, misas y casamientos que reunían a varias generaciones, y la comunidad fue creciendo alrededor de ceremonias que mezclaban la fe católica con las tradiciones de los pioneros que se iban radicando en la región andina.

Esa valoración sigue vigente: la capilla integra hoy el Camino de la Fe neuquino, un recorrido que comienza en Ailinco y termina en Villa La Angostura, pasando por distintos templos y capillas que marcaron la vida espiritual de los pueblos del sur. Para quienes transitan ese camino, la Santa Teresita es una de las paradas más singulares, precisamente porque solo se puede acceder navegando.

Qué tener en cuenta antes de la salida

Qué tener en cuenta antes de la salida

  • El acceso es solo por agua, con excursiones en lancha o embarcaciones autorizadas desde San Martín de los Andes.
  • La isla no tiene playas de arena: las costas son rocosas y abruptas, por lo que conviene llevar calzado cerrado y abrigo.
  • El bosque ocupa cerca del 90 por ciento de la superficie, con especies nativas como coihues, cipreses, maquis y arrayanes.
  • La capilla Santa Teresita, construida en 1933, forma parte del Camino de la Fe neuquino, que une Ailinco con Villa La Angostura.

Antes de volver a la lancha, todavía queda tiempo para caminar entre los arrayanes y escuchar el golpe del agua contra las rocas. Es ese mismo lago Lácar el que devuelve al visitante hacia San Martín de los Andes, con la imagen de la pequeña capilla de madera todavía presente, como una señal de que en la Patagonia más boscosa, la fe y el trabajo fueron capaces de levantar, piedra sobre piedra —mejor dicho, tabla sobre tabla—, un rincón que sigue recibiendo a quien se anime a cruzar el lago.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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