Más ojos sobre cada transferencia: el Banco Central activa un sistema compartido de perfiles de riesgo para frenar el fraude electrónico
Bancos, fintech y billeteras reciben desde septiembre datos públicos para armar un scoring por usuario. La herramienta apunta sobre todo a las apuestas clandestinas y se complementa con los controles internos que cada plataforma ya viene aplicando.
Son las once de la mañana en una sucursal del centro porteño y Marta, cajera del Banco Galicia de la calle Reconquista, ya lleva tres llamadas de clientes que quieren saber por qué su aplicación les pidió, otra vez, una validación extra antes de mandar dinero. La escena, que se repite en distintas entidades, es apenas una foto mínima del movimiento silencioso que empezó a gestarse durante septiembre: cada vez que se hace una transferencia desde el celular, el sistema que está del otro lado de la pantalla empezó a incorporar una capa de información nueva que llega desde el Banco Central de la República Argentina.
Un scoring compartido para anticipar el fraude
Lo que el Central puso en marcha es, en concreto, una distribución de datos públicos hacia los administradores de transferencias inmediatas, que son quienes tercerizan ese servicio para entidades financieras, fintech y proveedores de cuentas de pago. Esa información sirve para que cada plataforma arme un perfil de riesgo por usuario, al que se accede en forma gratuita y que se cruza con los modelos antifraude que cada empresa ya tiene en funcionamiento. En pocas palabras, no se reemplaza nada de lo que las plataformas hacían hasta ahora: se suma una mirada externa que amplía el radar.
El nuevo esquema se puede aplicar en tres momentos clave del vínculo con un cliente: cuando se lo incorpora, durante el monitoreo cotidiano de las operaciones y en las revisiones periódicas que exigen las normas de conocimiento del cliente, conocidas como KYC. El objetivo declarado es reforzar la lucha contra el fraude electrónico y, en especial, cortar el camino de las transferencias que terminan alimentando circuitos de apuestas clandestinas, aunque también apunta a otras modalidades de fraude que crecieron con la digitalización de los pagos.
El volumen detrás de cada clic
Para dimensionar lo que está en juego, alcanza con mirar los números de julio que difunde el propio Banco Central: en ese mes se hicieron 777 millones de transferencias inmediatas por un total de 99,5 billones de pesos, lo que implica un salto interanual del 22,2 por ciento. Tres de cada cuatro operaciones se hicieron con Clave Virtual Uniforme, una herramienta que está en poder, sobre todo, de las fintech, lo que muestra que estas compañías ya manejan una parte muy importante del tráfico de pagos diario en el país.
- El Banco Central comenzó a distribuir información pública para que bancos, fintech y billeteras armen perfiles de riesgo por usuario, sin costo para las entidades.
- La herramienta funciona como una capa adicional sobre los modelos antifraude que cada plataforma ya aplica y permite cruzar datos internos con externos.
- El foco principal está en cuentas que canalizan dinero hacia circuitos de apuestas clandestinas, aunque también cubre otras modalidades de fraude electrónico.
- Los bancos deben incorporar el fraude, tanto interno como externo, a su gestión de riesgo operacional, con políticas, niveles de tolerancia y un responsable específico.
- Las entidades deberán reportar al directorio sobre la gestión del fraude al menos una vez por trimestre.
- Las fintech y demás proveedores de cuentas de pago tienen plazo hasta septiembre de 2027 para adaptar sus procesos internos a la nueva normativa.
Una transición escalonada que llega hasta 2027
La normativa completa se publicó en el Boletín Oficial el 1° de septiembre y dejó un calendario diferencial: los bancos tienen que adaptar su gestión de riesgo operacional al fraude de manera inmediata, mientras que para las billeteras digitales y el resto de los proveedores de cuentas de pago el camino es más gradual. Entre septiembre y diciembre de este año esas empresas deberán definir sus estructuras y políticas antifraude, y a lo largo de 2027 deberán avanzar con la documentación de procesos, la designación de responsables y la capacitación interna para terminar de alinearse con el esquema que el Central exige para todo el sistema.
Volviendo a la sucursal de Marta, lo que muestran estas últimas semanas es algo que va bastante más allá de la pantalla del celular: un cambio de fondo en la manera en que se piensa la seguridad de cada transferencia, con un Estado que comparte datos y con empresas que, en distintos ritmos, tendrán que demostrar que están a la altura de un escenario donde el dinero se mueve cada vez más rápido y donde los riesgos, también.
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