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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Metro 2039 deja a Artiom en el andén y le entrega las llaves del subsuelo a un protagonista sin nombre

4A Games mostró tres horas de juego de su nueva entrega, que llega en febrero de 2027 con un sobreviviente anónimo, filtros de máscara que se fabrican con lo que se encuentra y una superficie congelada que promete más terror que nunca

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 50 d
Metro 2039 deja a Artiom en el andén y le entrega las llaves del subsuelo a un protagonista sin nombre

Me Imagino la escena: una sala a oscuras, el zumbido de un proyector 4K, un puñado de periodistas con auriculares puestos y, en la pantalla, el sonido inconfundible de un respirador roto dentro de un túnel de Moscú. Así se vivió la primera sesión de juego extensa de Metro 2039, la nueva entrega de la saga que 4A Games viene cocinando desde hace años y que, finalmente, tiene fecha concreta: febrero de 2027, en simultáneo para PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC. La gran novedad, la que ya se venía rumoreando y que esta vez quedó confirmada con material en la mano, es que Artiom, el eterno protagonista de la franquicia, se baja del tren. Y lo hace para dejar paso a alguien que, al menos por ahora, no tiene ni nombre ni historia oficial.

Un sobreviviente anónimo en un mundo que se cae a pedazos

El personaje principal de Metro 2039 es, por decisión consciente del estudio, un agujero negro biográfico. Lo apodan "El Desconocido" y se mueve por una red de túneles donde las facciones se pelean hasta por el aire respirable, un detalle que no es menor porque, como en las entregas anteriores, sin filtro no se llega demasiado lejos. Lo que lo pone en marcha es una señal misteriosa que viene desde el exterior, lo que lo obliga a alternar entre las profundidades del subsuelo y la superficie congelada, esa Moscú postapocalíptica que la saga sabe dibujar como pocos.

La regla de oro sigue siendo: cada bala, cada filtro, cada lata cuenta

Quien haya jugado Metro Exodus o los dos últimos sabe que la franquicia tiene una mecánica que es casi una filosofía de vida: los recursos pesan como plomo. Y acá se mantiene intacta. Los filtros de la máscara de gas se arman con materiales que se cosechan de cadáveres y de contenedores, y cuando se terminan, el cronómetro de supervivencia se mide en segundos. La propia máscara, además, acumula condensación y se va agrietando con los golpes, así que hay que limpiar el visor a mano en los momentos de mayor tensión, una pequeña acción que parece menor pero que cambia por completo cómo se siente una situación de peligro. Si a eso se le suma que las balas sirven tanto para disparar como para comerciar, gastar sin criterio puede dejar al jugador varado en el tramo más complicado del juego.

  • Sigilo opcional: se puede avanzar en silencio con eliminaciones cuerpo a cuerpo o cuchillos arrojadizos, o entrar a los tiros si el inventario lo permite.
  • Personalización profunda: las armas se mejoran con planos y piezas específicas que se van desbloqueando a medida que se progresa.
  • Iluminación con lógica propia: la lámpara principal se recarga a mano y hay un visor alternable entre visión nocturna y modo normal, con ese grano visual que ya es marca registrada de la saga.

Terror atmosférico y criaturas que reaccionan a la luz

La sensación de angustia, eso que Metro sabe construir como pocos, se sostiene con tres patas: el diseño de sonido, la visibilidad recortada y las alucinaciones que provoca la radiación. El respirador del protagonista, el crujido del metal viejo, las sombras que dibuja la linterna en las paredes: todo suma tensión constante. Las criaturas mutantes, además, no son tontas: reaccionan directamente a la luz y al movimiento, así que encender la lámpara en el momento equivocado puede ser tan peligroso como quedarse a oscuras. La sesión de juego que mostró 4A Games corrió en 4K a 60 cuadros por segundo estables, con iluminación dinámica y trazado de rayos en tiempo real, aunque los requisitos definitivos para PC todavía no se publicaron.

Voy a ser honesta: cuando me enteré de que Artiom quedaba afuera, la primera reacción fue de recelo. Quiero a ese personaje, lo acompañé desde Metro 2033, le sobrevivo a los libros de Dmitri Glujovski y le aguanté hasta el final de Exodus con sus dilemas morales. Pero después de ver tres horas de gameplay pienso que el cambio puede ser la mejor decisión que pudo tomar la saga. Un protagonista sin historia conocida obliga a que el mundo hable, y el subsuelo de Metro siempre tuvo mucho para decir. Si el estudio sostiene el pulso narrativo y no se cae en la trampa del suspenso gratuito, este febrero de 2027 puede ser el mejor regreso posible a los túneles. Y a la superficie que ya nadie quiere pisar.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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