Ratas y ratones en casa: por qué tapar el agujero no alcanza y qué hacer con los restos que dejan
Un técnico de una empresa de control de plagas advierte que la espuma de poliuretano sola no sirve porque los roedores la roen, repasa los errores domésticos que facilitan las infestaciones y describe el procedimiento seguro para limpiar excrementos sin levantar polvo contaminado, un riesgo que la mayoría de la gente no contempla.
Aclaro desde el arranque que lo que voy a contarles me lo dejó un responsable técnico de una empresa de control de plagas, en una charla extensa que bien vale la pena reproducir porque toca un tema que parece menor hasta que aparece el primer excremento detrás del mueble de la cocina. La escena que me describió es bastante común: una familia llega a un domicilio en zona urbana, ve una ratita cruzar el living al caer la tarde y lo primero que hace es correr a comprar espuma de poliuretano en la ferretería del barrio. Esa decisión, según me insistió, es el error inicial, y a partir de ahí todo se encadena.
Por qué la espuma sola no resuelve nada
.
La espuma de poliuretano es el sellador más usado para tapar agujeros en paredes, zócalos y cañerías, y se entiende por qué: se aplica fácil, se expande y queda prolijiamente. Pero tiene una limitación concreta que el técnico, al que llamaremos Martín y trabaja en una firma del Conurbano bonaerense, no se cansa de repetir en cada visita: los roedores pueden roerla. Para que el cierre sea efectivamente duradero, hay que combinarla con malla metálica o lana de acero antes de aplicar la masilla. Sin esa barrera física, el trabajo queda a medias y los animales vuelven a entrar por donde quisieron salir.
Las entradas que casi nadie mira
.
- Burletes deteriorados bajo las puertas, una vía muchísimo más frecuente de lo que parece.
- Vegetación pegada a la fachada, que funciona como puente silencioso hacia techos y ventilaciones.
- Cajas de cartón apiladas en depósitos o garages, que ofrecen refugio y escondite.
- Pequeñas fugas de agua, que dan lugar a humedad y atraen a los roedores.
- Alimentos de mascotas que quedan al alcance durante la noche, un atractivo enorme para ratas y ratones.
Una vivienda puede estar ordenada y limpia por fuera y, aun así, tener una infestación si alguno de esos accesos queda abierto. Martín me lo dijo con una frase que se me quedó grabada: el roedor no necesita invitación, le basta con un agujero del tamaño de su propia cabeza, que en una rata adulta puede alcanzar los dos centímetros de diámetro.
Por qué los remedios caseros no funcionan
.
Sobre la mesa también quedaron los famosos remedios caseros que circulan por redes sociales. La menta y el vinagre, me explicó Martín, no repelen de forma sostenida; su efecto dura horas y los roedores se acostumbran. Los dispositivos de ultrasonido, muy publicitados, no atraviesan paredes ni muebles, y los animales también aprenden a ignorar el estímulo sonoro con el paso de los días. Las trampas de resorte pueden capturar un ejemplar aislado, pero no controlan una infestación porque siempre quedan más. Las trampas adhesivas, en tanto, generan sufrimiento innecesario sin resolver el foco. Ninguna de estas alternativas reemplaza, según el técnico, localizar y cerrar los puntos de entrada, que es lo único que termina con el problema de raíz.
Cómo limpiar excrementos sin enfermarse
.
- Ventilar el ambiente durante al menos treinta minutos antes de ingresar al lugar afectado.
- Colocarse guantes resistentes y protección para las vías respiratorias, idealmente una mascarilla con filtro.
- Humedecer los excrementos con un desinfectante apropiado y esperar que el producto actúe.
- Retirar todo con papel descartable, sin contacto directo, y descartarlo en doble bolsa.
- No barrer en seco ni usar aspiradora bajo ningún concepto: ambas prácticas levantan polvo con partículas potencialmente infecciosas que se inhalan sin notarlo.
Ese último punto lo remarcamos porque es el que más sorprende a la gente. Martín atendió el caso de una familia en Morón que terminó en la guardia de una clínica con síntomas respiratorios después de aspirar sin barbijo el lugar donde semanas atrás había visto deposiciones. Los roedores transmiten enfermedades a través de la orina, los excrementos y las mordeduras, y además introducen parásitos como pulgas, garrapatas y ácaros que después se dispersan por el resto de la casa.
La conclusión, y acá retomo la escena con la que arranqué esta nota, es bastante tranquilizadora si se toman las cosas con tiempo. Si los rastros se repiten, si aparecen varios focos en distintos ambientes o si se sospecha que el problema viene desde la red de alcantarillado, lo recomendable es recurrir a un servicio profesional de control de plagas. Martín, cada vez que termina una visita, repite lo mismo antes de cerrar la puerta: no alcanza con tapar un agujero, hay que entender por dónde entró y por qué se quedó. Esa conversación, me parece, es la que vale la pena tener antes de comprar la espuma en la ferretería.
