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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Seis espectadores, treinta dólares y una trama enterrada en el desierto: la historia de «Zyzzyx Road»

Protagonizada por Leo Grillo, Katherine Heigl y Tom Sizemore, la película de John Penney pasó una semana en una sala de Dallas, recaudó lo que cuesta una cena para dos y terminó vendiéndose en una veintena de países. Una rareza del cine independiente que sigue dando que hablar casi dos décadas después.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 27 d
Seis espectadores, treinta dólares y una trama enterrada en el desierto: la historia de «Zyzzyx Road»

Imaginate llegar a la puerta de un cine histórico de Dallas un mediodía de fines de febrero, comprar una entrada a cinco dólares y sentarte en una sala donde, contando a la maquilladora de la película y a su amiga, apenas si había público para llenar la primera fila. Esa imagen, casi onírica, es la postal que dejó el paso de «Zyzzyx Road» por el Highland Park Village Theater en 2006, un estreno tan pequeño que se convirtió con los años en una de las anécdotas más comentadas del cine independiente estadounidense.

La película, escrita, producida y dirigida por John Penney, combina dos motores clásicos del género: un crimen pasional y un cadáver que desaparece. La acción arranca en Las Vegas, donde una pareja mata al exnovio de ella y decide enterrarlo en la carretera que da nombre al filme, esa Zyzzyx Road que suena a trabalenguas y que en realidad existe en el mapa de Estados Unidos. Cuando regresan a buscar el cuerpo, ya no está, y a partir de ahí se despliega el thriller.

Un elenco con futuro y un presupuesto de película chica

El trío protagónico reúne a tres nombres que en aquel 2005 estaban en momentos muy distintos de sus carreras. Leo Grillo, conocido por su trabajo en la saga «The Humanoid» y por su activismo en defensa de los animales, produce y encarna a uno de los protagonistas. Katherine Heigl había filmado el piloto de «Anatomía de Grey» y estaba a las puertas de convertirse en una de las actrices más populares de la televisión, pero antes de eso aceptó este papel, que originalmente le habían ofrecido a Thora Birch. Tom Sizemore, por su parte, ya cargaba en el currículum títulos como «Rescatando al soldado Ryan» y «Heat», aunque por entonces empezaban a pesar más sus problemas personales que sus pergaminos artísticos.

  • Rodaje de 20 días en el desierto de Mojave durante el verano de 2005.
  • Presupuesto total: 1,2 millones de dólares.
  • Estreno limitado: una sala alquilada por 1.000 dólares en Dallas.
  • Función diaria al mediodía durante una semana, del 25 de febrero al 2 de marzo de 2006.
  • Entradas a cinco dólares y seis espectadores en total.
  • Recaudación en taquilla: 30 dólares, de los cuales 10 fueron devueltos a dos asistentes.
  • Venta internacional de DVD: unos 368.000 dólares en 23 países.

El dato de los 30 dólares suena a broma, pero la cifra es rigurosa y aparece registrada como uno de los recaudaciones más bajas de la historia para un estreno en sala. Penney alquiló el Highland Park Village Theater por mil dólares para asegurarse una función diaria al mediodía durante una semana. Vendió seis entradas, a cinco dólares cada una. Entre los espectadores estaban Sheila Moore, la maquilladora de la producción, y una amiga, a quienes Grillo les reintegró el importe de las localidades, así que la recaudación neta terminó siendo de veinte dólares.

Por qué alguien estrena una película sabiendo que casi no la va a ver nadie

La lógica detrás de ese estreno casi vacío no fue un capricho ni un acto de masoquismo comercial. Leo Grillo, que además de actor es un convencido defensor de los derechos de los animales, necesitaba acreditar exhibición en suelo estadounidense como paso previo para cerrar acuerdos de distribución internacional y, con esos ingresos, financiar futuros proyectos cinematográficos vinculados con la fauna. La jugada funcionó a medias en términos de impacto mediático local, pero rindió con creces cuando la película empezó a venderse país por país.

Porque el verdadero negocio de «Zyzzyx Road» no estuvo nunca en Dallas, sino en los catálogos de DVD de medio mundo. Los derechos internacionales para ese formato sumaron alrededor de 368.000 dólares en 23 países, una cifra que multiplica varias veces el presupuesto original y que muestra cómo, en el circuito del cine independiente, la exhibición puede ser un trámite y el verdadero retorno llega por otras vías.

Cada tanto, cuando alguien me cuenta que una película le cambió el punto de vista sobre algo, pienso en historias como esta. No porque «Zyzzyx Road» sea una obra maestra oculta, sino por lo que enseña de la industria: que del desierto de Mojave a una sala casi vacía de Texas puede haber un camino extraño, lleno de números chicos y decisiones grandes, que termina encontrando público en lugares a los que sus propios protagonistas no llegaron a pisar. A mí, que vengo siguiendo estas rarezas desde hace años, esta película me sigue pareciendo una prueba de que en el cine, como en la vida, a veces alcanza con seis butacas ocupadas para que una historia termine dando la vuelta al mundo.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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