Tini, a corazón abierto desde el escenario salvadoreño: contar la depresión como parte del viaje
En medio de su gira FUTTURA, la cantante frenó el show en El Salvador, contó que atraviesa una depresión diagnosticada y pidió a su público que no se quede solo con el dolor.
Me imagino la escena y se me eriza la piel: las luces bajas, miles de voces que en segundos se apagan y una Tini Stoessel, micrófono en mano, decidiendo que el escenario también puede ser un confesionario. Fue en El Salvador, en el marco de su gira FUTTURA, cuando la artista argentina hizo algo que a muchos les cuesta hasta en la intimidad: poner en palabras lo que le pasa por dentro, delante de un estadio lleno. Yo, que la vengo siguiendo desde sus primeros pasos con el disco que la consagró en 2016, confieso que me llamó la atención que eligiera este tramo de la gira para abrirse así. Pero, viéndola bien, tiene todo el sentido del mundo: FUTTURA es justamente eso, una declaración de intenciones sobre quién quiere ser de aquí en adelante.
Un diagnóstico que ya no esconde
Lo que dejó claro esa noche es que la suya no fue una simple temporada triste ni un bajón pasajero que se resuelve con un fin de semana largo. Tini habló sin rodeos de un cuadro que tiene nombre clínico y tratamiento concreto, y eso, para alguien con su exposición, tiene un valor enorme. Decirlo en un escenario, con público en vivo y cámaras registrando, rompe esa lógica tan argentina de arreglártelas solo y hacer como si nada. Lo dijo con sus palabras y conviene leerlas despacio.
“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga.”Tini Stoessel, durante su show en El Salvador
Y no se quedó en lo individual: inmediatamente sumó a la gente que la sostiene. Mencionó a sus amigas de toda la vida, a un equipo de prensa que la acompaña hace años y, por supuesto, a quienes estaban ahí, mirándola desde la tribuna. Esa enumeración no es un detalle menor: cuando alguien atraviesa depresión, suele aislarse, y escuchar que del otro lado alguien nombra sus redes como parte del tratamiento es casi un acto político.
- Pidió no romantizar la tristeza: dejó claro que hay un diagnóstico clínico y un equipo tratándola.
- Relacionó ese proceso íntimo con el nacimiento de Un mechón de pelo, el álbum que editó en 2024 y que, según sus propias palabras, la obligó a exponerse como nunca.
- Cuestionó el tabú en torno a la salud mental y alentó a buscar ayuda profesional, aunque cueste.
- Reconoció que la decisión de seguir adelante, al final, siempre vuelve a las manos de uno mismo.
El álbum como espejo de lo que le estaba pasando
Hay algo que me resulta especialmente honesto en el modo en que Tini conectó su salud mental con su trabajo. Un mechón de pelo no fue un disco más en su carrera: fue un punto de inflexión, con canciones que la mostraban vulnerable, sin las corazas a las que nos tenía acostumbrados. Ella misma lo explicó desde el escenario con una frase que, me parece, define a cualquier artista que decide correrse del lugar cómodo: no sabía si lo que sentía era miedo, pero era consciente de que estaba exponiéndose a algo a lo que no estaba acostumbrada. Cuando un disco te modifica la vida por dentro, suele ser porque la vida por dentro ya estaba modificándose.
“Dejar estas versiones de uno mismo para convertirse en una diferente, pero de alguna manera poder convertir esos dolores en entendimiento, en aprendizaje, en algo que no querés que se vuelva a repetir en su vida, es muy valiente.”Tini Stoessel
Y antes de volver a la lista de temas, dejó un mensaje que, estoy segura, fue el que más se compartió esa noche en los teléfonos de quienes la fueron a ver. Lo rescato completo porque, leído en frío, tiene la precisión de alguien que ya pasó por esto y sabe lo difícil que es escuchar.
“Si hay alguien acá que está pasando por algo, dense una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar. Al final siempre es uno el que, más allá de todas las personas que estén alrededor, se termina salvando.”Tini Stoessel
Yo que soy de las que suele mirar estos momentos con cierta desconfianza, porque a veces el sufrimiento se vuelve un escenario más, tengo que decir que acá no me sonó a operación de prensa. Me sonó a alguien que entendió que su lugar de referencia la obliga a hablar, y eligió hacerlo con responsabilidad. Si sos de los que todavía creen que pedir ayuda es una debilidad, te cuento lo que dejó Tini en El Salvador: pedir ayuda puede ser un escenario entero, con miles de personas adentro, escuchándote. Y eso, lejos de debilitar, construye.
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