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Lunes, 2 de noviembre de 2026
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Un pibe de 20 años se quedó con el Mundial de F1 y nos dejó con un nudo en la garganta

Andrea Kimi Antonelli se consagró en México como el campeón más joven de la historia, con Mercedes y una ceremonia que terminó en lágrimas.

Por Rodrigo AparicioDeportes · · hace 2 h
Un pibe de 20 años se quedó con el Mundial de F1 y nos dejó con un nudo en la garganta

Hay gestos que no necesitan traducción. Andrea Kimi Antonelli subió al podio de México, miró alrededor y se le quebró la voz antes de decir nada. Tiene 20 años, acaba de terminar el secundario y ya es campeón del mundo de Fórmula 1. Yo, que vi muchas carreras, pocas veces sentí algo así.

Un récord que pesa

El italiano se convirtió en el campeón más joven de la historia de la categoría. El título llegó en el Gran Premio de México, al volante del Mercedes, después de una temporada que él mismo dominó. Es un dato que suena a estadística, pero detrás hay un chico que todavía está cerrando una etapa de la vida común.

En el podio lo acompañaron Max Verstappen y Lewis Hamilton. Entre los dos suman once títulos mundiales. Que los dos más grandes de la última década le dieran el lugar más alto sin resentimiento dice mucho de lo que representa el momento.

“Voy a enmarcar la foto y ponerla en mi casa porque fue un momento increíble.”Andrea Kimi Antonelli

La canción del abuelo

Cuando sonó el himno italiano, la ceremonia se corrió de lo deportivo a lo íntimo. Una voz de tenor interpretó Nessun Dorma mientras el auto campeón emergía del piso de la pista. Antonelli no pudo contener las lágrimas y explicó que era una canción que su abuelo escuchaba siempre.

“Creo que estaría muy orgulloso.”Andrea Kimi Antonelli
  • Campeón mundial de Fórmula 1 a los 20 años
  • Título conquistado en el Gran Premio de México
  • Podio junto a Verstappen y Hamilton
  • Sus padres vieron la ceremonia desde abajo del podio

Sus padres siguieron todo desde abajo, igual de emocionados. El piloto contó que no se había dado cuenta de que estaban ahí mientras recibía el trofeo. Ese detalle me pega fuerte: el chico que se emociona sin filtro es el mismo que, al final, se rio de sí mismo entre lágrimas.

La consagración de Antonelli también cierra un ciclo. Hamilton y Verstappen dominaron la última década y ahora ven pasar el cetro a un piloto que nació cuando ellos ya corrían en categorías de base. Pocas veces el deporte deja imágenes tan humanas.

RA

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