Una empanada pensada con rigor de alta cocina abre sus puertas en Belgrano y se agota antes de cerrar
Pedro Bargero, ex Chila, lidera un local de paso en Mendoza 1437 que solo funciona take away, sin delivery y con seis variedades que se renuevan cada semana. Precios, cómo llegar y qué probar.
Te imagino caminando por Mendoza al 1400, a metros del Barrio Chino de Belgrano, cuando el olor a masa recién salida del horno de barro te frena en la vereda. Ahí mismo, en un local chico pintado de rosa intenso, funciona desde hace algunas semanas un proyecto gastronómico que se tomó la empanada argentina muy en serio. Se llama Amalgama Gastronómica y lo encabezan Pedro Bargero (ex Chila), Marco Scolnik y Andrés Porcel, tres nombres que vienen del mundo de la alta cocina y que ahora eligieron un producto de consumo masivo como caballito de batalla.
Una lógica simple: a la empanada le faltaba su lugar
La lectura que hicieron fue casi obvia. En Buenos Aires sobran las pizzerías de autor, las hamburgueserías de autor y hasta las pebetes de autor, pero no existe un local que trate a la empanada con el mismo rigor. Esa ausencia fue el motor del proyecto, y por ahora la atención está puesta en un solo producto, bien ejecutado y limitado en horario y en stock.
El espacio es pequeño, sin mesas adentro y sin delivery. Abre aproximadamente tres horas por día y baja la persiana en cuanto se termina la producción del día. Para mediados de septiembre prevén sumar un turno nocturno y la inauguración formal, con vereda equipada con mesas y sillas, está prevista para octubre. Si vas, sabé que no hay app de reparto: hay que ir a buscarla.
Seis variedades fijas y una sorpresa que rota cada semana
- Carne al horno de leña: bife de chorizo y asado picado grueso con cebolla caramelizada, morrón, pimentón ahumado y comino.
- Jamón y queso: jamón natural, mozzarella, tybo estacionado y orégano fresco. Es la única que sale del precio estándar.
- Pollo al horno de leña: pollo asado, verdeo, morrón asado y nuez moscada.
- Humita frita: choclo, queso cremoso y pimentón dulce.
- Pacú ahumado a la leña, con cebolla, morrón y huevo: un guiño a la empanada de pescado frita del Litoral.
- Empanada de la semana: una variedad rotatoria según producto de estación, que se irá sumando en las próximas semanas.
Todas miden 11 centímetros, un tamaño pensado para tres o cuatro bocados, justamente para que en una misma visita se puedan probar dos o tres sabores distintos y compararlos en una sola sentada. La selección de ingredientes no es un detalle menor: la carne es Angus (ojo de bife más un corte de asado con un porcentaje de grasa definido) y son agroecológicas. Para las fritas usan aceite de oliva extra virgen; para las horneadas, horno de barro, con tiempos de vuelta, piso y caramelizado controlados como si fuera una pieza de pastelería.
Precios, salsas y cómo llegar desde la capital
La empanada cuesta 4.500 pesos, salvo la de jamón y queso, que sale 4.800. Las salsas, tres opciones pensadas para mojar sin miedo, cuestan 1.500 pesos cada una: una picante, un chimichurri rojo clásico y una yasgua de tomates, ajo y oliva. Hay rodajas de limón para las versiones fritas. Desde el centro porteño se llega fácil: subte línea D hasta la estación Congreso de Tucumán y desde ahí unas pocas cuadras hacia el este, o bien cualquier colectivo que baje por Cabildo y corte por Mendoza. Una recomendación: andá temprano, porque cuando se termina el stock se terminó.
Si me preguntás qué probar primero, te diría que vayas por la de carne al horno de leña y por la de pacú ahumado. La primera es el test más exigente para un local de empanadas y acá tiene la carne Angus y el horneado lento a su favor; la segunda es la sorpresa que justifica el viaje, porque rescata una tradición del Litoral que casi no aparece en la oferta porteña. Para el segundo paso, la humita frita, que con el pimentón dulce y el queso cremoso funciona como contrapunto. La mejor época para ir, por ahora, es cualquier día de semana en cuanto abren: cuando termine el turno de verano y empiece el calor fuerte de octubre, el take away sin aire acondicionado va a pedir que el local extienda horario o sume la terraza. En ese momento, promete, la experiencia va a terminar de cerrarse.
