Adultos mayores: la canasta básica cuadruplica la jubilación mínima y deja al descubierto el peso de salud y alimentos
Un relevamiento de la Defensoría de Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología estimó en más de dos millones de pesos el gasto mensual de una persona mayor y advirtió que la prestación mínima, con bono, apenas alcanza para cubrir medicamentos.
La Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología difundieron su medición de octubre de 2026 y la cifra volvió a quedar muy por encima de los ingresos previsionales: la canasta básica para un adulto mayor se ubicó en $2.090.646, mientras que la jubilación mínima, con el bono extraordinario, alcanzará los $505.748 (fuente: Defensoría de la Tercera Edad y Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología). Vamos a los números: la diferencia entre ambos montos es de $1.584.898, lo que deja a la prestación en torno al 24% del costo total relevado.
Dónde se concentra el gasto
Los tres rubros que más pesan son medicamentos y atención de la salud, alimentos y vivienda, que en conjunto representan alrededor de dos tercios del presupuesto. El informe desglosa los $2.090.646 en $518.708 para salud, $457.742 para alimentos y $364.969 para vivienda, es decir $1.341.419 sólo en esas tres partidas (fuente: Defensoría de la Tercera Edad y Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología). El detalle importa porque evidencia que, incluso destinando la totalidad del haber mínimo al rubro salud, un jubilado de la mínima todavía queda por debajo de lo que requiere esa sola categoría.
- Salud y medicamentos: $518.708 mensuales.
- Alimentos: $457.742 mensuales.
- Vivienda (propiedad, alquiler o pensión): $364.969 mensuales.
En el armado de la canasta confluyen criterios del INDEC sobre la canasta familiar y ponderaciones propias para la población adulta mayor, lo que explica el peso de los fármacos y de la atención médica. El relevamiento contempla los descuentos vigentes en farmacias según la obra social de cada afiliado, así como las distintas situaciones habitacionales: quienes son propietarios, quienes alquilan y quienes residen en pensiones, lo que vuelve a la estimación más representativa de la heterogeneidad existente. La cobertura geográfica de la medición alcanza la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza.
Frente a las mediciones anteriores, la canasta de octubre de 2026 muestra un crecimiento interanual del 38%, dado que en octubre de 2025 el mismo relevamiento había arrojado $1.514.074 (fuente: Defensoría de la Tercera Edad y Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología). En la comparación con marzo del corriente, la suba acumulada es del 14,58%. La trayectoria descrita es consistente con la dinámica inflacionaria que golpea con mayor fuerza a los rubros con alta incidencia en la población adulta mayor.
El cuadro de las prestaciones previsionales
El informe pone la lupa sobre los haberes más bajos del sistema: las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez se ubicaron en $375.023, en tanto la Pensión Universal para el Adulto Mayor alcanzará $418.598 con bono (fuente: Defensoría de la Tercera Edad y Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología). Ninguno de los dos montos llega a cubrir el costo de medicamentos y salud, estimado en $518.708, lo que describe con claridad el desfasaje entre ingresos y necesidades. Para la próxima difusión, el indicador a seguir será la variación de la canasta entre octubre y noviembre, junto con eventuales actualizaciones en los haberes previsionales y en los programas de descuento en farmacias.
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