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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La noche en que Daniela Celis se subió al escenario de Sex y dejó una postal que todavía se comenta

La ex concursante de Gran Hermano fue figura invitada en el espectáculo de José María Muscari, compartió una coreografía con el elenco y terminó la noche con un beso a Julieta Poggio que se llenó de repercusiones en las redes.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 45 d
La noche en que Daniela Celis se subió al escenario de Sex y dejó una postal que todavía se comenta

Lo primero que uno siente al entrar a una función de Sex, en cualquiera de las salas porteñas donde José María Muscari viene sosteniendo este título desde hace ya siete temporadas, es esa especie de calor compartido que solo se arma cuando el público sabe de antemano que va a pasar algo fuera de lo común. Anoche, la platea estaba llena hasta el tope y el murmullo inicial tenía un condimento extra: en las butacas se mezclaban los habitués del espectáculo con caras conocidas del mundo del streaming, la televisión y las redes, que se acercaban a la cita como quien va a un evento y a la vez a un patio de amigos.

En medio de ese clima, la sorpresa de la noche fue la presencia de Daniela Celis, que salió a escena como figura invitada en uno de los cuadros más coreografiados del show. La ex participante de Gran Hermano apareció con un look enteramente negro, con brillos y botas altas, y se acopló al elenco estable con una actitud que el teatro reconoció de inmediato: movimientos seguros, mirada cómplice con las otras performers y una sensualidad que no necesitó de grandes explicaciones para entenderse. La ovación fue inmediata y dejó claro que la convocatoria había cumplido su objetivo.

El beso que se llevó toda la atención

Sin embargo, el instante que terminó dando vueltas en las plataformas digitales ocurrió en el tramo final del número. Celis bajó del escenario, se abrió paso entre las primeras filas y fue directo hacia Julieta Poggio, que estaba sentada entre el público en calidad de invitada especial. La tomó de la mano, la hizo levantar y, ante un teatro que ya estaba parado, la besó en la boca. El grito de la sala se mezcló con los aplausos y, horas después, los teléfonos se llenaron de videos cortos que circularon con mensajes del estilo "así se quieren las amigas" y "qué grande, Dani", confirmando que la escena se había convertido en una de las postales del fin de semana.

Para quienes siguen la trayectoria de ambas desde su paso por la casa de Gran Hermano, el gesto no terminó de extrañar. Dentro del reality compartieron buena parte de la convivencia y tejieron una amistad que, según han contado en distintas entrevistas, se sostuvo después del programa. Ya en noviembre de 2022, en una de las fiestas temáticas que el ciclo realizaba dentro del predio, ambas se habían besado al aire en una transmisión en vivo que tomó por sorpresa hasta al conductor que estaba al mando del envío. La diferencia es que en aquella oportunidad el marco era la televisión en directo, mientras que esta vez la escena se montó dentro de un espectáculo teatral con su propio ritmo y su público entregado.

  • Sex se mantiene en cartelera desde 2018 bajo la dirección de José María Muscari y es uno de los títulos de mayor continuidad en la oferta nocturna de Buenos Aires.
  • El elenco estable suele sumar figuras invitadas del mundo del entretenimiento, el deporte y la música en funciones puntuales que funcionan como verdaderos imanes de público.
  • La convocatoria de esta noche incluyó a varias celebridades en la platea, lo que reforzó el perfil de evento social además de artístico.
  • El momento viral se produjo cuando Celis bajó del escenario y besó en la boca a Poggio, que estaba ubicada entre los espectadores.
  • El antecedente directo del gesto se remonta a 2022, cuando ambas coincidieron dentro de Gran Hermano y protagonizaron un cruce similar durante una fiesta del programa.

Sex, un clásico moderno que sigue convocando

Más allá del escándalo amable de la noche, lo que queda a la vista es el lugar que Sex ocupa como punto de encuentro entre el teatro y el universo de la fama que se mueve en redes y plataformas. Pocas obras en la cartelera porteña aguantan siete años seguidas manteniendo un mismo título, y menos todavía consiguen que cada nueva función funcione como escenario para cruces inesperados entre figuras que, en principio, vienen de otros mundos. Muscari entendió hace rato que su espectáculo puede ser, al mismo tiempo, una obra y una vidriera: una manera de permitir que artistas de distinto perfil prueben texturas nuevas delante de un público que ya los conoce por la pantalla chica.

Yo estuve ahí en otra oportunidad, hace ya un par de temporadas, y siempre me pasa lo mismo: uno llega esperando ver un show y termina recibiendo una postal de época, esa cosa que después se comenta en grupos de WhatsApp y en cenas de amigos. Anoche, con Daniela en el escenario y Julieta en la platea convertida en protagonista involuntaria, volvió a quedar claro que Sex no solo sobrevive: se reinventa función tras función y se permite esos golpes de efecto que solo son posibles cuando un director conoce a su público y se atreve a mezclar lenguajes. Si te toca la oportunidad, te diría que no la dejes pasar: estas cosas se cuentan, pero se viven mucho mejor sentado en la butaca.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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