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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Martín Bossi se saca el disfraz y se prueba seis pieles distintas en "Amores inesperados"

El actor y capocómico regresa a la pantalla chica con una serie de seis episodios unitarios que se filman como seis películas cortas. Escribió y dirigió Marcos Carnevale, con un elenco de lujo. Bossi se anima a dejar atrás la imitación y mostrarse, según sus palabras, "pésimo actor" para poder ser, de verdad, cada uno de sus personajes.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 6 d
Martín Bossi se saca el disfraz y se prueba seis pieles distintas en "Amores inesperados"

Lo veo parado en una puerta de peaje, con un chaleco fluorescente que le queda dos tallas grande, discutiendo con una clienta sobre el vuelto. Dos escenas más adelante es un profesor de tenis con la remera húmeda de transpiración y la academia de un tenista frustrado. Y un rato después aparece encerrado en un departamento, solo, con las luces del árbol de Navidad titilando y una copa en la mano. Es Martín Bossi, pero parece otro. Parece seis otros, en realidad, que es justo lo que le pedía "Amores inesperados", la serie que acaba de llegar a Disney+ y que lo encuentra, otra vez, en esa zona incómoda que él mismo eligió como territorio de trabajo.

La propuesta es, a primera vista, bastante sencilla: seis capítulos autoconclusivos, un actor protagonista en cada uno, y el amor como única gran columna vertebral. Lo que cambia es la forma del encuentro. Hay un amor obsesivo, un amor imposible, uno que no es correspondido, uno que sorprende y uno que simplemente da miedo. Cada uno exige un registro distinto, un cuerpo distinto y, sobre todo, una cabeza distinta. Y eso es exactamente lo que a Bossi le venía faltando.

Dejadme ser (pésimo) actor

Durante décadas, Bossi construyó su nombre a base de imitaciones y caracterizaciones en el escenario. Lo vimos transformarse en Mick Jagger, en Susana Giménez, en Sandro. Lo celebramos por eso, y con razón. Pero el propio artista reconoce que ese lugar le quedó chico. "Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo 'soy' esos personajes", dice, y lo dice como si fuera un elogio y una confesión al mismo tiempo.

Su técnica es conocida: meterse adentro del personaje hasta que el personaje se le sube a la piel. No lo actúa, lo habita. Sus profesores de teatro se lo marcaron durante años como un exceso. Hoy, a la distancia, lo presenta como una herramienta. El rodaje fue capítulo por capítulo, durante varias semanas, y los tres episodios de tono más liviano —el ladrón, el del peaje y el profesor de tenis— fueron, según cuenta, los más llevaderos. Los otros le exigieron una preparación emocional sostenida que, por lo que se intuye, lo dejó varias noches sin dormir del todo.

Una frase de Graciela Borges como brújula

“Enano, no tenés que estar cómodo. Un actor que está cómodo más de dos veces seguidas me preocupa.”Graciela Borges, según el recuerdo de Bossi

Esa frase la repitió hasta el cansancio durante el proceso. La incomodidad buscada fue, dice Bossi, lo que le dio aire en registros que hasta ahora tenía guardados. Y acá aparece algo que vale la pena subrayar: detrás de cada proyecto de este tipo hay un equipo que sostiene al actor. Marcos Carnevale, que ya había dirigido a Bossi en cine, escribió los seis guiones y los condujo con la experiencia de quien sabe dónde apretar y dónde dejar respirar. El elenco femenino y masculino lo acompaña con oficio: Betiana Blum, Osvaldo Santoro, Patricia Palmer, Eleonora Wexler, Jorgelina Aruzzi, Julieta Cardinali, Lula Rosenthal y Karina Hernández.

Amor como contrapeso, y un guiño al teatro que viene

Bossi explica que eligió el amor como hilo conductor a propósito. En un catálogo de plataformas saturado de suspenso, de thriller y de violencia, una comedia dramática que gira alrededor de los vínculos aparece casi como un acto de rebeldía. "Es como un respiro", dice, sin falsa modestia, y adelanta que su próxima propuesta teatral va por el mismo camino.

  • El ladrón obsesivo, donde el amor aparece como posesión.
  • El enfermero y la historia de un cuidado que se cruza con lo romántico.
  • El mozo, el empleado de peaje y el profesor de tenis, los tres episodios más livianos, casi sketches expandidos.
  • El hombre encerrado en un departamento durante las fiestas, el más íntimo de los seis.

Yo lo vi crecer en los escenarios haciendo humor, lo aplaudo de pie cada vez que se anima a cambiar la careta, y celebro que una plataforma le haya dado lugar para mostrar que debajo de la imitación hay un intérprete con más herramientas de las que él mismo se reconoce. "Amores inesperados" es, en ese sentido, una invitación a descubrirlo. Y es también un recordatorio de que los actores de comedia, cuando se lo proponen, pueden sostener un drama sin que el tinglado se les caiga encima. Bienvenido el Bossi que se incomoda. Es, justamente, el que más nos sirve.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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