Una noche de luna llena entre el Salto del Agrio y las estrellas: la propuesta de astroturismo que recorre Neuquén con grupos chicos y relatos del cielo
Estela Calfio guía salidas nocturnas en Lan Kuyen, un emprendimiento neuquino que combina telescopio, atardecer y lecturas del cielo desde la cosmovisión mapuche y la mitología griega. Cómo anotarse y qué se puede ver en cada encuentro.
Me lo imagino y casi lo estoy viendo: el sol termina de caer detrás de los paredones del Salto del Agrio, en el sur neuquino, y un grupo pequeño de personas levanta la vista mientras la luna llena empieza a ganar altura sobre el cañón. No es una película ni una postal de folleto: es el arranque habitual de las salidas de astroturismo que conduce Estela Calfio en Lan Kuyen, el emprendimiento que ella misma armó para abrir la noche patagónica a quienes quieren mirar el cielo con otras lentes. La propuesta es modesta en su formato, pero ambiciosa en lo que busca dejar en cada visitante: una experiencia significativa, como repite ella cada vez que le preguntan por qué se toma el trabajo de subir con telescopio, manta y paciencia a un paraje donde la contaminación lumínica todavía le deja lugar a las estrellas.
Calfio es la cara visible del proyecto y la que lleva la voz cantante durante la actividad: ella se encarga de las charlas, de explicar qué se observa y de ir traduciendo a lenguaje cotidiano nociones que suelen sonar lejanas, como las que rodean a los planetas y al universo en general. Su marido, en tanto, es quien se ocupa de la parte más terrenal de la noche: prepara los instrumentos, maneja el telescopio y se encarga de la logística para que el grupo pueda concentrarse en mirar hacia arriba sin preocuparse por el resto. Esa división de roles, dicen ellos mismos, es lo que permite sostener un formato cuidado, con explicaciones amenas y con tiempo para que cada participante haga sus preguntas sin apuro.
Un cielo con dos lecturas: astronomía, mitología y cosmovisión mapuche
Lo que distingue a estas salidas de una observación astronómica clásica es la decisión de Calfio de sumar a la parte científica una capa cultural que, según cuenta, enriquece lo que el visitante se lleva a su casa. Durante la noche, la guía intercala referencias de la mitología griega con relatos propios de la cosmovión mapuche, y va mostrando cómo distintas culturas interpretaron ese mismo cielo que tenemos encima. Así, una constelación no es solo un conjunto de estrellas a años luz de distancia, sino también un relato, una forma de ordenar el mundo y de explicar lo que todavía no se entiende. Esa combinación, asegura Calfio, le agrega una dimensión cultural a la actividad y la vuelve más memorable que una simple clase de astronomía al aire libre.
Entre los momentos que la propia guía suele destacar aparecen dos que, por razones distintas, suelen impresionar a los participantes: los colores del atardecer, cuando el cielo patagónico se pone como un lienzo, y el llamado cinturón de Venus, un fenómeno que se hace visible poco después de que cae el sol, cuando las condiciones atmosféricas y la baja contaminación lumínica del lugar lo permiten. Para los que recién se inician en mirar el cielo, ese primer tramo de la noche funciona como una puerta de entrada antes de pasar al telescopio y a las explicaciones más detalladas sobre lo que se ve más arriba.
“Quiero que el visitante se lleve una experiencia significativa. Mi intención es que los participantes puedan reconocer después algún fenómeno o recuperar lo aprendido cuando vuelvan a observar el cielo por su cuenta.”Estela Calfio, guía de Lan Kuyen
Grupos chicos, ambientes frágiles y cómo anotarse
Otra de las decisiones que Calfio repite como propia es la de trabajar con grupos reducidos. Lo justifica con un argumento que mezcla lo ambiental y lo pedagógico: por un lado, dice, se trata de cuidar entornos que ella considera frágiles y que cualquier visita masiva puede deteriorar; por el otro, trabajar con pocas personas le permite sostener el ritmo de la actividad sin perder calidad en las explicaciones ni en el trato. A eso se suma la búsqueda deliberada de sitios alejados de la contaminación lumínica, condición casi indispensable para que la observación tenga sentido y para que el cielo muestre todo lo que tiene para dar.
- Actividad: salidas nocturnas de astroturismo en entornos naturales de Neuquén, con observación del cielo a ojo desnudo y con telescopio.
- Quién guía: Estela Calfio, a cargo de las charlas y la interpretación astronómica y cultural; su marido colabora con los instrumentos y la logística.
- Formato: grupos reducidos, con enfoque recreativo y explicaciones accesibles para público de distintas edades.
- Escenarios: entre otros, el Salto del Agrio durante la luna llena, elegido por sus condiciones de cielo y paisaje.
- Contenido cultural: se cruzan referencias de la mitología griega con relatos de la cosmovisión mapuche.
- Contacto: cuenta lankuyen.astroturismo en redes sociales y teléfono 299 5377788. Las fechas, precios, duración y puntos de encuentro no están detallados y deben consultarse directamente.
Para quienes están armando una estadía en la provincia, la experiencia se presenta como un plan nocturno que suma una actividad distinta a las clásicas excursiones de día: la vegetación, el entorno y los fenómenos visibles le dan características diferentes a cada encuentro, de modo que no hay dos salidas iguales. El primer paso, entonces, es consultar la programación del emprendimiento antes de organizar la visita, ya que el material difundido no precisa fechas ni tarifas ni puntos de encuentro, y esos datos quedan pendientes de la confirmación directa con Calfio. Vuelvo a la escena del principio: un grupo chico, la luna llena trepando sobre el cañón del Salto del Agrio, una guía que nombra constelaciones y cuenta historias, y un cielo neuquino que, cuando se lo deja en paz, todavía tiene mucho para enseñar.
