Valencia, de la mano de Mirotic, se sacó de encima a un ASVEL que se quedó sin nafta
Los Che cortaron la racha inicial de 19 puntos de Patty Mills en la primera mitad y con un segundo tiempo sólido, sostenido por el hispano-montenegrino y TJ Shorts, se impusieron por 105-92 en Francia para seguir arriba en la Euroliga.
Lo vi claro en la cara de Mirotic cuando se sacó la camiseta de entrenamiento: gesto adusto, mirada de hincha que sabe que la noche se puede torcer. Valencia llegó al entretiempo perdiendo y con un ASVEL que se le subía encima, y ahí nomás apareció la mano del número 33 para cambiarlo todo. Con 22 puntos y una serie de triples que silenciaron al arena francés, el exNBA fue la primera piedra del 105-92 que dejó a los Che como uno de los líderes de la Euroliga.
El despertar llegó en el vestuario
Mills, con sus 26 tantos, fue un dolor de cabeza permanente en los primeros veinte minutos, cuando convirtió 19 y manejó el ritmo a su antojo. Los Che se fueron al descanso mirando de abajo el marcador y con la sensación de que en Décines se les escapaba la condición de invictos. Pero este equipo tiene con qué: Shorts se hizo cargo de la pelota, repartió juego y, cuando ASVEL se cayó físicamente, Valencia pisó el acelerador.
Shorts terminó con 17 puntos y seis asistencias, una planilla que habla de precisión y no de voladura. Es el tipo de partido que te reconcilia con un base: no necesita hacer un show para que la defensa rival se le caiga encima. Al lado de Mirotic, formaron una sociedad que se comió al perímetro francés y le dio a los Che su sexta victoria en la Euroliga.
- Mirotic: 22 puntos, máximo anotador de Valencia.
- Shorts: 17 puntos y 6 asistencias, conductor de la reacción.
- Mills: 26 puntos, 19 de ellos en la primera mitad.
- Resultado final: 105-92, diferencia de 13.
- Corbalán: 5 minutos y una asistencia en su paso por la cancha.
A mí este tipo de noches me hace acordar a los partidos que iba a ver al Cincuentenario con mi viejo, cuando la visita arrancaba perdiendo por quince y la remontada se cocinaba con paciencia y un par de individualidades que aparecían como por arte de magia. Lo de Valencia tuvo esa misma receta: cabeza fría, defensa firme después del entretiempo y gol cuando hacía falta.
Lo de Gonzalo Corbalán fue un detalle menor en la planilla, apenas cinco minutos, pero sirven para entender el hambre que se vive en el vestuario: hasta el último de la rotación se prende con una asistencia que no sale en los flashes de la TV, pero que el cuerpo técnico de los Che mira con lupa. En una Euroliga donde cada pelota vale oro, esos minutos valen oro doble.
El próximo partido de los Che en la Euroliga los pone otra vez en la ruta: el jueves reciben al Olympiacos de Sasha Vezenkov en la Fonteta, con la chance de meterle presión a un Real Madrid que también viene firme. Después de un cruce así, con el aliento de la hinchada y un Mirotic que parece haber recuperado el instinto del killer, Valencia se permite soñar con la parte alta de la tabla. La semana pinta brava, pero los Che ya saben cómo se gana cuando el rival quiere sacarte del invicto y vos te negás a soltar la pelota.
